En una sociedad consumista, ¿cómo podemos llevar un estilo de vida “normal” o, al menos, similar al de nuestro entorno sin tener deudas? Vale que, por ejemplo, no tener hipoteca es bastante difícil (sobre todo en las grandes ciudades) pero, ¿qué pasa con los otros tipos de deudas? ¡Vamos allá!

Las personas que no tienen deudas, cumplen con unas características comunes que las hacen ser, a su vez, más libres que las que tenemos endeudado hasta el teléfono móvil. ¿De qué características hablamos? ¡Toma nota!

  • Saben diferenciar perfectamente entre necesidades y deseos.
  • Valoran la importancia del dinero y todo lo que cuesta ganarlo.
  • No toman decisiones por impulso de tipo, ¿salimos a cenar? Este tipo de impulsos son los que más % de dinero inesperado nos hace gastar a fin de mes y, por tanto, no podemos pagar las deudas (si las tenemos) ni tampoco ahorrar para evitar adquirirlas en el futuro.
  • Son pacientes, es decir, saben esperar a que llegue el momento. Además, invierten tiempo en buscar y comparar la mejor opción cuando están inmersos en un proceso de decisión de compra.
  • No son nada materialistas, por ejemplo, si tienen un coche que funciona bien, no cambian a un modelo nuevo porque sea novedad, sino que saben esperar. 

Por último, no debemos vivir por encima de las posibilidades de cada uno, ¡esa es la verdadera clave! Tener más bienes que otros, o antes que otros, no lleva a ningún sitio ni nos hace ser mejor ni peor persona, solo lleva a las deudas. ¿Realmente necesitas ir a Riviera Maya el próximo año si no tienes ese dinero en el banco? Si lo tienes, ¡hazlo! ¿Para qué un préstamo de este tipo? Está claro que hay ocasiones en las que es necesario, pero, por regla general, nos estamos refiriendo a préstamos que adquirimos, la mayoría de las veces, sin necesidad.

¿Hasta qué punto es saludable? Al principio del texto hablábamos de LIBERTAD, piénsalo…