¿Qué es una amortización y cómo se calcula?

Es un término que usan mucho economistas y contables pero en realidad se trata de un concepto que nos ayuda a mejorar nuestra economía. Finanzas

Seguro que más de una vez hemos escuchado el término amortización en la clase de economía y ahora mismo cuando realmente lo necesitamos, no nos acordamos de su significado.

Claro que es un vocablo que usan a menudo contables o economistas, pero lo cierto es que es un concepto relativamente sencillo que puede ayudarnos a tener nuestra economía más saneada.

¿Qué es una amortización?

¿A que no tiene el mismo valor (económicamente hablando) un coche o un teléfono nuevo que pasados unos años? Pues ese valor que va perdiendo cada año es lo que llamamos amortización, el valor que el paso del tiempo hace que pierda un activo, sea el que sea

En la página web de la Agencia Tributaria hay una tabla donde figuran los porcentajes de amortización y un plazo máximo de tiempo que no se debe sobrepasar, aunque dependerá de la clase de elemento del que se hable.

Según qué activo sea, la cuota de amortización será distinta, y se calcula atendiendo al plazo de tiempo y al porcentaje fijados.

La amortización es un término que curiosamente tiene significados antagónicos, y va a depender de si lo usamos sobre un pasivo o un activo.

La amortización es algo que debemos tener presente al adquirir un bien o hacer una inversión, y pensar en asegurarla debe estar entre nuestras opciones

Por ejemplo, cuando hablamos de amortizar un pasivo hablamos de la amortización de una hipoteca o un préstamo y este significado es el más usado de manera rutinaria. En cambio, cuando hablamos de amortización de un activo generalmente hablamos de lo que se deprecia un bien que ha sido adquirido con anterioridad.

Para resolver mejor las dudas a continuación te explicamos mejor la diferencia entre uno y otro.

Amortización de pasivos

Cuando contamos con una hipoteca o un préstamo, adeudamos cierta cantidad de dinero que hay que ir devolviendo en unas cuotas acordadas. Cada cuota se compone de una parte de interés (que también debemos considerar y afrontar) y otra parte del dinero que hemos solicitado en origen, conocido como capital. El abono o cancelación de esa parte del capital adeudado es a lo que llamamos amortización.

Existen distintos métodos para amortizar préstamos; el francés es el más utilizado, aunque existen de amortización fija, cuando la cuota va decreciendo al tener que ir pagando menos intereses, o los métodos sin amortización parcial, por los que solo se abonan intereses a lo largo de la duración del préstamo y es al llegar al final cuando se hace un único pago único amortizando entonces todo el capital.

Amortización de activos

Usar la palabra “amortización” para hablar de activos se da más en círculos cercanos a la contabilidad, y se asocia a la depreciación de esos activos.

Como ejemplo, diremos que un negocio necesita renovar su mobiliario, cuya adquisición generará un gasto que vendrá a repercutir en su cuenta de resultados. Lo cierto es que el mobiliario estará en funcionamiento muchos meses y no parece lo más adecuado que todo el gasto recaiga en las cuentas de ese año fiscal en concreto, ya que serán varias anualidades las que se vean afectadas por la compra de esos muebles.  

Así que lo que se hace es repartir el importe gastado en un cierto número de años y repercutirlo en cada ejercicio fiscal correspondiente, y se le llama amortización.

La normativa contable en cada país establece cómo calcular la amortización de los bienes comprados, consiguiendo que la contabilidad empresarial se acerque más a la realidad. Porque cuando compramos unos muebles, son una inversión, pero tras el paso de cada año, van perdiendo parte de su valor hasta que toca reponerlos y ya no tienen ningún valor.

Deducción de las amortizaciones

Para que la depreciación de un bien sea efectiva debemos tener en cuenta que su resultado venga de aplicar los coeficientes de amortización lineal que se establecen en las tablas de amortización de la Agencia Tributaria.

Del mismo modo se tendrá que tener en cuenta que la amortización esté calculada con el llamado “método de los números dígitos” y que se ajuste a un plan que se formula entre el contribuyente y la Agencia Tributaria.

Justificar los gastos

Si el contribuyente justifica este importe, también se considerará efectiva la depreciación de un bien. Además, habrá que tener en cuenta que el cálculo, como antes señalamos, esté ajustado a ese plan formulado entre la Agencia Tributaria y el contribuyente.

Los gastos que se imputan en concepto de amortización son considerados deducibles en el inmovilizado inmaterial, material y las inversiones de carácter inmobiliario, cuando correspondan a la depreciación efectiva y real que tengan los elementos por causa de la obsolescencia, del uso o del funcionamiento.

¿Qué es una amortización en seguros?

Cuando tenemos años por delante para afrontar los pagos fraccionados de un bien o de un préstamo del tipo que sea, no es descabellado pensar que algo pudiera sucedernos y no pudiéramos seguir haciéndonos cargo de esas cuotas. Un accidente en el que perdamos la vida o una invalidez que nos imposibilite trabajar y con ello, seguir manteniendo el mismo nivel de ingresos.

Cualquiera de estos hechos o alguno parecido dejarían a nuestras familias o herederos en la tesitura de seguir pagando lo que hasta entonces abonábamos nosotros. Para no tener que llegar a esta situación, tenemos los seguros de amortización, un tipo de seguros que pueden garantizar que se pague en su totalidad un préstamo solicitado para una hipoteca, un crédito o un préstamo de tipo personal, por ejemplo, si ocurriese un fallecimiento o una invalidez permanente. 

Y ya que estamos hablando de posibilidades a futuro, pensar en contratar un plan de pensiones y jubilación sería una ayuda también a la hora de dejar de trabajar, porque tendríamos así un dinero extra que añadir a nuestra pensión de jubilación correspondiente y si aún nos restan por pagar algunas cuotas de un préstamo, seguramente se nos haga menos cuesta arriba…

¿Cómo se calcula la amortización?

Hacer los cálculos de una amortización anual para un activo es bastante fácil, sobre todo si lo calculamos de manera lineal. Solo tendremos que dividir el valor de compra del bien del que hablamos por la vida útil estimada del mismo.

Tipos de amortización en seguros

Al haber distintos tipos de bienes o inversiones que se pueden hacer, tantos tipos diferentes de amortización se podrán hacer. Veamos algunos de ellos.

Amortización anual

Aquí hablamos de una fórmula simple: (amortización anual = valor de compra / vida útil que se presume para el bien). Hay fórmulas de cálculo no lineales, que se usan para algunos bienes que durante sus primeros años pierden mucho de su valor, y otras que dependen de ciertas variables, como los kilómetros que se le puedan hacer a un vehículo.

Amortización acumulada

Es la forma de hallar cuánto se van depreciando los activos que tenemos y cuál es su valor en la actualidad. Así podremos calibrar el total de nuestro patrimonio, cotejarlo con otros ejercicios y ver cómo evoluciona.

Para comprobarlo, debemos multiplicar la amortización anual por la cantidad de años que han pasado desde la adquisición.

(amortización acumulada = amortización anual x años que han pasado desde la compra)

Amortización técnica para sustituir bienes

También llamada amortización económica, se utiliza para tener prevista la sustitución de cualquier bien y poder tener ahorrada la cantidad necesaria para adquirirlo. 

Se trata, en líneas generales, de ir ahorrando lo que equivaldría a la amortización anual de esos bienes que van a tener que ser repuestos. Así, podrá considerarse como un gasto que estaba dentro de un presupuesto y no como un imprevisto.

Amortización de una inversión

Aunque en realidad es un concepto poco económico, se refiere al momento en que empieza a ser rentable haber comprado un bien, ya sea comparándolo con no adquirirlo o con comprar otro por menor importe. Podemos hallarlo aplicando una fórmula (Amortización = coste de la inversión / ingresos generados).

Nuestros expertos en productos de ahorro e inversión podrán con toda seguridad echarte una mano con las dudas que puedan surgirte si estás pensando en invertir.

Amortización de una deuda

La amortización de una deuda se refiere a los pagos que están pendientes con una entidad a la que debes ese dinero solicitado (también podría ser una persona).

En este caso, la amortización será el resultado de dividir el capital debido entre la cantidad de plazos prevista, lo que se conoce como cuotas del préstamo.

Amortización de un préstamo

A veces necesitamos pedir un préstamo para solventar algún imprevisto si no somos precavidos (como aquellos que en su economía doméstica usan la amortización técnica); de repente la lavadora decide que su fin ha llegado y toca comprar una nueva. Si pedimos dinero prestado para afrontar esa adquisición, debemos devolverlo en el tiempo y cantidades anuales que fijemos con quien nos lo concede.

Amortización de una hipoteca

Seguramente para este asunto es cuando más veces utiliza el término “amortizar” el común de los mortales. Las hipotecas se amortizan igual que cualquier otra deuda o préstamo, pero a veces utilizamos este término si nos queremos referir a lo que se llama amortización anticipada, o lo que es lo mismo, abonar el resto del importe pendiente antes de agotar el plazo acordado.

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