Los riesgos vinculados a una hipoteca son poco probables, pero si ocurren puede ser realmente perniciosos. Para tratar de amortiguar riesgos, los bancos suelen pedir al cliente que adquiera una serie de seguros que garanticen que la entidad no quede desprotegida en caso de imprevistos.

Tras la entrada en vigor de la nueva ley de crédito inmobiliario, más conocida como la nueva ley hipotecaria, han cambiado algunas cosas con respecto a la contratación de estos seguros.

Hasta ahora, muchos bancos “obligaban” al cliente a contratar una serie de productos adheridos para concederles una hipoteca. Sin embargo, la nueva ley prohíbe la vinculación de productos a la contratación de un préstamo hipotecario.

¿Esto que supone? Pues bien, por un lado, el banco tendrá que presentar al cliente dos ofertas una en la que no incluya ningún producto adherido y otra en la cual, el cliente podrá beneficiarse de bonificaciones en el diferencial del préstamo por cada producto que se contrate con el banco.

Por lo que el banco puede ofrecer la contratación de seguros por medio de la entidad a cambio de reducir el interés de su hipoteca.

La prohibición de las ventas vinculadas prevé dos excepciones:

  1. Los bancos sí pueden exigir que se contrate un seguro de daños y/o un seguro de vida o de protección de pagos. Eso sí, el cliente puede contratar la póliza con la empresa que quiera sin que la entidad pueda subirle el interés por ello.
  2. En lo referente a las ventas combinadas se obliga a los bancos a facilitar dos ofertas por separado, una con la bonificación y otra sin ella, con el fin de que el cliente pueda comparar los precios y elija la que más le convenza.

Eso sí, para la firma de una hipoteca es obligatorio tener al menos contratado un seguro por daños. Normalmente esto se solventa con la contratación de un seguro para el hogar.  

De hecho, en el caso del seguro de hogar, el cliente podrá presentar una póliza de otra entidad con las mismas o mejores condiciones y su banco tendrá que aceptarla sin empeorarle la oferta propuesta.

Cómo funciona el seguro de vida combinado con la hipoteca

Según datos proporcionados por UNESPA, en los últimos quince años, 1.750 personas o familias, cada día, han decidido comenzar el proceso de adquisición de una vivienda mediando un préstamo hipotecario.

En España hay aproximadamente 3,3 millones de personas o familias que están pagando una hipoteca y están cubiertas por un seguro de vida. Durante el 2018, 4.650 de estas personas se encontraron con la desgracia de un fallecimiento o una invalidez prematura e inesperada que les impidió seguir afrontando los compromisos de su préstamo.

Sin embargo, gracias a esta póliza tuvieron la protección del seguro para evitar la pérdida de la vivienda. Los datos revelan, como media, que esos pagos supusieron unos 28.000 euros, es decir, 1,2 veces el salario de todo el año de un trabajador medio.

Como hemos hablado al principio, los seguros ligados a las hipotecas están para proteger el patrimonio del asegurado en caso de que le suceda algún imprevisto. Se puede dar el caso de personas que fallecen inesperadamente, a edades tempranas o muy tempranas y si son el sostén de la amortización de un préstamo hipotecario, esta tragedia además les plantea un gravísimo problema a la familia pues pueden dejar de tener capacidad para hacer frente a los pagos del préstamo y enfrentarse al peligro de perder la vivienda.

Los seguros de vida actúan en dos momentos clave:

  1. En caso de fallecimiento o enfermedad: el seguro  se encargará de pagar un capital con el que poder hacer frente a las mensualidades pendientes de la persona responsable de pagar la hipoteca en caso de fallecimiento, larga enfermedad o invalidez.
  2. En caso de que peligren los ingresos con que contaba quien contrató el préstamo: algunos seguros de vida incluyen también la garantía de protección de pagos por la cual el seguro asume el pago de las mensualidades de la hipoteca durante un tiempo a causa de la interrupción de ingresos, como por ejemplo, en caso de desempleo.

De esta forma, un seguro de vida no solo protege el patrimonio de la persona contratante, sino que muchas veces también lo hace de la unidad familiar, que puede verse no se ve acusada por la necesidad de hacer frente a los pagos del préstamo.

Por lo tanto, este tipo de seguro, si bien actúa de una manera silenciosa y poco conocida en la sociedad porque, la realidad es que los percances que atiende son relativamente pocos, rinde un enorme servicio a aquéllos que se ven necesitados de él. Y aunque no puede evitar una pérdida dolorosa, si puede ayudar con el potencial percance económico que pudiera derivarse.