Sin duda, este es un año atípico a causa del coronavirus. Muchas son las cosas que han cambiado en nuestras vidas, y los acontecimientos deportivos y los deportistas también han visto como el Covid19 acaba de golpe con sus competiciones.

De hecho, una de las mayores competiciones a nivel mundial que se celebraba este año ha sido suspendida y aplazada, los Juegos Olímpicos (JJ.OO.).  Una celebración del deporte que nunca se había suspendido por motivos similares, aunque si fueron canceladas a causa de Primera y Segunda Guerra Mundial, en 1916, 1940 y 1944.

Las Olimpíadas​ son el mayor evento deportivo internacional multidisciplinario en el que participan atletas de procedentes de distintos puntos del planeta. Para un deportista, los Juegos Olímpicos representan la principal competición del mundo deportivo, a la que acuden más de doscientas naciones, y sus premios están considerados como uno de los grandes galardones y de mayor prestigio para sus carreras.

Los Juegos Olímpicos modernos están inspirados en los Juegos Olímpicos organizados en la antigua Grecia con sede en la ciudad de Olimpia, y que tuvieron lugar entre los años 776 a. C. y el 393 de nuestra era. Fue en el siglo XIX, cuando surgió la idea de realizar un evento similar a los organizados en la antigüedad, que se concretaron gracias a las gestiones del noble francés Pierre Frèdy, barón de Coubertin.

El barón de Coubertin fue el fundador del Comité Olímpico Internacional (COI) en 1894. Desde entonces, el COI se ha convertido en el órgano coordinador del Movimiento Olímpico, con la Carta Olímpica que define su estructura y autoridad.

La decisión de aplazar los JJ.OO. no ha sido fácil pero no se podía garantizar la seguridad de los atletas y ni de tanta gente que se congregan en estos eventos. Además, debido al confinamiento en los países, muchos de los participantes no podían garantizar llegar en óptimas condiciones a las diversas pruebas que se celebran.

Pero el aplazamiento de las Olimpiadas no sólo tiene consecuencias para los atletas también tiene un gran impacto económico para Tokio, la ciudad de acogida, y para todo el país.

Contracción del PIB del país

Antes de anunciar que los Juegos Olímpicos se celebrarían en 2021, según fuentes de la consultora japonesa Nomura ya había previsto una reducción del 0,7% del PIB del país.

Con la confirmación del cambio de fecha, la caída se llegó hasta el 1,5%. Desde esta consultora afirman que el principal efecto se notaría en el gasto del mercado japonés, ya que mellaría la confianza del consumidor. Asimismo, se estimaba que el gasto correspondiente por los visitantes al evento sería de unos 2.000 millones de euros.

The Japan Times publicó que ya se habían vendido 4,5 millones de entradas de los 7,8 millones disponibles, de las cuales, entre el 20 y 30% se habían vendido fuera de Japón. Además, el ministro japonés de Turismo había previsto la llegada de 600.000 turistas para asistir al evento. En base a estas cifras, otra consultora, la SMBC Nikko Security opina que el PIB japonés se contraerá un 1,4% este año debido al aplazamiento de los JJ.OO.

El mismo diario también destaca que la mayoría de la inversión del evento ya se ha realizado, especialmente infraestructuras, que supone un gran desembolso, por lo que ya se ha repercutido en el PIB de Japón en los últimos años. Por tanto, la cancelación afectará a otros sectores, como el turismo y el consumo, que ya soportan una gran presión provocada por la subida de impuestos implementada en 2019.

En los últimos meses, el flujo de turistas ya se había reducido por diversos motivos, uno era los casos de coronavirus y el otro, una disputa diplomática con Corea del Sur, que es uno de los principales mercados para el turismo y había generado un boicot de los coreanos hacia el país vecino.

En esta línea, la consultora MBC Nikko Securities Inc estima que el evento deportivo habría generado 6,4 millones de euros en demanda de consumo y que el aplazamiento tendrá una repercusión de 65.000 millones de euros en el PIB japonés.

Inversión en los JJ.OO.

El diario japonés recoge entre sus páginas que los organizadores del evento valoraban la preparación de los Juegos Olímpicos en 11.300 millones de euros. Han sido tres las instituciones que se han hecho cargo de la inversión en las Olimpiadas: el Ayuntamiento de Tokio, que ha desembolsado 5.037 millones de euros; el comité olímpico organizador de Tokio 2020, el mayor inversor con 5.087 millones de euros, y el Gobierno de Japón, que ha aportado 1.265 millones de euros.

Aunque parece que el coste real de los JJ.OO. ha sido objeto de debate, ya que entre 2013 a 2018 la inversión que se estimaba quedaba rebajada hasta 8.000 euros, según aseveraban las auditorías externas encargadas por el Gobierno. Meses antes, el desembolso en patrocinios alcanzaba los 3.000 millones de euros, sin contar con los acuerdos entre el COI y grandes empresas como Toyota, Bridgestone o Panasonic. La buena noticia es que muchos de esos patrocinadores ya se han comprometido para mantener su inversión para 2021.

Entre las nuevas infraestructuras construidas para este fin destaca el Nuevo Estadio Olímpico. En el año 2015, fue demolido el antiguo Estadio Nacional de Tokio para levantar este nuevo recinto, que será la sede central de los Juegos Olímpicos. Fue terminado a finales de 2016, con un coste de 1.250 millones de euros, que supuso la mitad del presupuesto inicial del proyecto.