Muchas personas creen que es lo mismo o, en ocasiones, tienden a confundir ambos términos. La realidad es que se trata de dos productos financieros que todos o la mayoría de los bancos y asesoras financieras ponen a disposición del público (como tú y yo) para que puedan acceder a sus sueños e ir pagando poco a poco, a lo largo de los años (con intereses claro está) la deuda firmada y otorgada.

Como reza el subtítulo, hay quien le teme debido a la cantidad de sucesos negativos y, a veces hasta increíbles, que se han podido escuchar a través de los medios de comunicación e incluso en redes sociales durante los años de la crisis. ¿De verdad los bancos daban una hipoteca al 100% de 300.000€ para comprar una vivienda nueva a un chico de 21 años que cobraba menos de 900€ y, además, le otorgaban todas las facilidades para que se comprara un coche de alta gama? Si, esto era así. Y así nos pasó. Pero bueno, eso es otro tema ;).

Vamos a lo que nos concierne, ¿préstamo y crédito es lo mismo? ¿Cuáles son sus diferencias?

  • Un préstamo es la suma de dinero que una entidad bancaria o particular (prestamista) aporta a un beneficiario con una fecha de  amortización (devolución) prefijada en el contrato. El destinatario, tendrá que devolver mensual, trimestral o semestralmente una cantidad acordada más los intereses que se fijen en el contrato. El préstamo se firma con fecha tope para la devolución. Por ejemplo, una hipoteca sería un préstamo.
  • El crédito, está más bien orientado a empresas ya que se trata de un dinero que las entidades ponen en disposición de la parte contratante para que  disponga de solvencia en momentos de falta de liquidez. En los créditos no se aporta toda la cantidad en el momento sino que el contratante puede hacer uso de lo que necesite cuando necesite y la entidad únicamente cobrará intereses de lo que se haya usado. Cabe destacar, que estos intereses suelen ser más altos que los de los préstamos y que, a su vez, la mayoría de las empresas necesitan estas “líneas de crédito” para sobrevivir, sobre todo al principio.

¡Ahora sí entendemos la diferencia!