Ampliemos pues dicha información.

Un préstamo personal es una especie de adelanto de dinero (no demasiado) que cualquier persona, mayor de 18 años, que cumpla unos determinados requisitos, puede solicitar puntualmente a una entidad financiera para solventar una necesidad concreta en un momento dado. A cambio, el prestatario (persona que lo pide) deberá devolver la misma cantidad (denominado capital del préstamo) más los intereses previamente fijados en el contrato mediante pagos periódicos (cuotas) también delimitados en el contrato legal.

Además, también deberá hacerse cargo de los gastos propios de la operación. Esto suele ser así siempre y, aunque hay variaciones entre unas entidades y otras, estamos más o menos ante el mismo intercambio.

(Aquí puedes ver las diferencias entre préstamo y crédito).

Se llaman préstamos personales porque en este tipo de préstamos, la entidad no suele contar con una garantía especial para el posterior cobro de la cantidad prestada. La única garantía genérica son los bienes presentes y futuros del posible deudor (aquel prestatario que no devuelve las cuotas fijadas mes a mes). 

¿Para qué tipo de situaciones se suele pedir un préstamo personal?

  • Para combinar otras deudas. Así en un solo pago te irás quitando todas las que tengas eso sí, no todas tienen los mismos intereses y características asegúrate de dejar todo bien atado.
  • Pagar con la tarjeta de crédito.
  • Reformas en casa. ¿Sabías que también puedes pedirlo en efectivo? Quizá para pagar a los obreros y demás es mucho más cómodo.
  • Gastos médicos varios que pueden surgir por no tener contratado previamente un buen seguro de salud.
  • Organizar una boda, ¡es una vez en la vida! Quizá pedir un adelanto puede venirte de maravilla.
  • Vacaciones (aunque no lo recomendamos, es mejor ahorrar durante todo el año).
  • ¿Quieres abrir un negocio que requiera poca inversión?
  • ¿Universidad privada? En EEUU es algo mucho más habitual que aquí.

Eso sí, debemos ser responsables y plenamente conscientes de la necesidad ya que, si no tenemos posibilidades puede acabar convirtiéndose en una pesadilla.