Diferencias entre una tarjeta de crédito y una de débito

“La tarjeta” en general es como denominamos al trocito de plástico con el pagamos prácticamente todo. ¿Sabes qué diferencia una de débito de la de crédito? Finanzas

No son pocas las ocasiones en que podemos ver algún programa en la televisión en el que acercan un micrófono a una persona que pasea por la calle y le hacen una pregunta. Podemos incluso recrear la situación: “¿sabe usted qué es esto?”, pregunta la periodista con una tarjeta en la mano. “Claro, es una tarjeta de crédito”, contesta el preguntado. “Pero ¿sabe usted si es de crédito, o es de débito?”, vuelve a preguntar. Y aquí es donde aún surgen muchas dudas entre el público. 

Y sin embargo, no es fácil encontrar a alguien que no tenga una de las dos, cuando no las dos. Desde El Corte Inglés Seguros vamos a tratar de ampliarte la información acerca de estas tarjetas, para que puedas elegir cuándo es el mejor momento para usar una u otra.

Primera diferencia: la forma de pago

Se trata sin duda de la diferencia principal, la que distingue totalmente a una de la otra. Así, mientras cuando usamos una tarjeta de débito el importe se descuenta de forma inmediata de nuestra cuenta, al usar una tarjeta de crédito el importe se acumula hasta la fecha convenida con el banco en el que nos pasarán la suma de todos los gastos realizados. 

La consecuencia es clara: una tarjeta de débito podremos usarla mientras tengamos dinero en nuestra cuenta, y en el momento en que no haya saldo suficiente en la cuenta, la tienda en la que estemos comprando denegará el uso de la tarjeta. Por su parte, la tarjeta de crédito nos permite comprar incluso si ya no tenemos dinero en la cuenta, ya que el banco nos presta ese dinero, y la devolución tendrá lugar más adelante. 

Hay otra consecuencia más que también es clara: en el momento en que un banco nos presta una cantidad, cuando se la tengamos que devolver habrá un incremento, al sumarle los intereses que el banco aplique a este préstamo. Nosotros, como clientes, contraemos una deuda con el banco, de la que deberemos hacernos cargo en la fecha convenida.

Asociada a la forma de pago podemos encontrar las diferentes formas de devolver el préstamo al banco. Es habitual que las tarjetas de crédito dispongan un día cercano al final del mes en curso en el que se suman las cantidades de cada compra en la que se ha usado, y se pasan a cuenta junto con los intereses generados. Otra vía de pago consiste en la aplicación de un porcentaje al importe total de las compras realizada y que se pague dicho porcentaje mes a mes. De esta manera sabemos que, aunque un mes hayamos hecho compras por un importe muy alto, la cantidad a pagar será solo un porcentaje de esa cifra, pudiendo así compensar las cantidades y distanciar las compras. Por último, se puede también fijar una cantidad que se pagará todos los meses, una modalidad de pago que se conoce con el término inglés “revolving”.

Segunda diferencia: el acceso a la tarjeta

El hecho de que las tarjetas de crédito supongan la asignación de un préstamo por parte de la entidad bancaria a la que están ligadas conlleva la necesidad por parte de dicha entidad de asegurarse de que el cliente podrá devolver el dinero prestado. Al fin y al cabo, todo préstamo requiere de su devolución, y por eso antes de concedernos una tarjeta de crédito con la que podamos gastar hasta la cantidad convenida, el banco procederá a hacer un estudio de nuestra solvencia, de manera que pueda evaluar si puede o no concedernos el crédito asociado a la tarjeta. 

Por el contrario, las tarjetas de débito forman parte en ocasiones de los regalos que las entidades bancarias nos ofrecen al abrir una cuenta con ellos, en particular si, a continuación, vamos a alojar algún tipo de instrumento de ahorro o de inversión. El hecho de que no tengan comisiones asociadas, ni generen una deuda o unos intereses por las compras que se hagan provoca que puedan ser ofrecidas como un aliciente más para formar parte de la clientela del banco.

Tercera diferencia: el uso en cajeros

Usar nuestra tarjeta de débito para sacar dinero en uno de los cajeros del banco en el que tengamos nuestra cuenta no suele conllevar el pago de ninguna comisión. Sin embargo, si usamos una tarjeta de crédito para sacar dinero, el banco considera que está adelantando esa cantidad, que está haciéndote un préstamo de ese importe, y suele haber intereses aplicados a esta operación, por lo que al final estamos usando más dinero que el que realmente sacamos del cajero. 

Por otra parte, si usamos la tarjeta de crédito para sacar dinero del cajero será como si redujésemos la cantidad que el banco nos puede prestar ese mes, ya que el dinero que saquemos del cajero se descontará de ese total que podemos pedir prestado al mes al banco según el contrato que hayamos firmado.

Una diferencia más, y un consejo

Las tarjetas de crédito tienen una pequeña ventaja respecto de las tarjetas de débito, y es que suelen contar con seguros asociados a sus compras. Así, si pagamos un viaje con una tarjeta de crédito es habitual que dicha compra proporcione un seguro de cancelación del viaje, o un seguro de salud con cobertura durante el viaje que hemos pagado. También es habitual que cuenten con seguros para compras por Internet, por ejemplo. 

Para terminar, nuestro consejo es que si dispones de una tarjeta de crédito y una tarjeta de débito dediques esta última a las compras del día a día, y al uso en los cajeros para disponer de efectivo, y reserves el uso de la tarjeta de crédito para el pago de viajes o de otras compras que puedan ofrecerte ventajas adicionales en comparación con el pago en efectivo o con la tarjeta de débito.

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