Reformas en casa sin licencia: cómo puede afectar a tu seguro de hogar

Seguridad en el Hogar

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Reformar la casa es tentador; mejoras el día a día, actualizas instalaciones y, muchas veces, revalorizas la vivienda. El problema aparece cuando se empieza sin antes comprobar qué trámite exige el ayuntamiento, porque no todo es una obra menor, es decir, en cuanto la reforma afecta a estructura, instalaciones, distribución, superficie o elementos comunes, puede requerir licencia o, como mínimo, una comunicación o declaración responsable. Y hacerlo sin ese paso previo no solo puede traer sanciones o parones, también complica cualquier imprevisto que ocurra durante la obra o después.

En viviendas alquiladas o con terceros implicados, conviene valorar un seguro para propietarios que se ajuste al uso real del inmueble y a la situación de la reforma.

¿Qué obras se pueden hacer en casa sin licencia?

Depende del ayuntamiento y, aunque no se pida licencia como tal, a veces se exige la mencionada comunicación previa o declaración responsable. Como regla sencilla, suelen poder hacerse sin licencia las actuaciones de mantenimiento y acabado interior que no afectan a la estructura, la distribución, la superficie ni a las instalaciones principales.

Por ejemplo, se puede pintar, cambiar suelos o alicatados interiores, sustituir puertas interiores, armarios o rodapiés, y renovar mobiliario de cocina o baño si no se mueven puntos de agua y gas ni se modifican trazados. También se pueden realizar cambios puntuales en grifería, sanitarios o en mecanismos eléctricos, como enchufes o interruptores, cuando no se altera la instalación.

Si la reforma toca estructura, instalaciones o elementos comunes, lo normal es que haya que tramitar un permiso antes de empezar

En cuanto la reforma implique tirar tabiques, tocar elementos estructurales, cambiar instalaciones relevantes o actuar en elementos comunes o fachada, conviene asumir que habrá trámite y comprobarlo antes de empezar.

Riesgos que asumes al hacer una reforma sin licencia

Hacer una reforma sin el trámite que corresponde puede parecer una forma de avanzar más rápido, pero normalmente implica más exposición a problemas y menos margen de maniobra si algo se tuerce. Los riesgos más habituales se concentran en tres áreas: la parte administrativa, los costes y los conflictos con terceros.

  • Riesgo de sanción y paralización: el ayuntamiento puede imponer una multa, ordenar que se detenga la obra y exigir su regularización. Si lo ejecutado no es legalizable, puede obligar a revertirlo.
  • Más costes y retrasos: regularizar después suele ser más lento y más caro que hacerlo bien desde el inicio, debido a trámites, tasas y posibles ajustes técnicos.
  • Reclamaciones por daños durante la obra: filtraciones, golpes, caída de materiales o daños en elementos comunes pueden derivar en conflictos con vecinos y comunidad.
  • Accidentes y responsabilidad: si ocurre un incidente con trabajadores o terceros, la situación se complica y es fácil que todo se alargue.
  • Dificultades para dejar la vivienda en regla: según el tipo de obra, pueden aparecer problemas al documentar la situación real del inmueble o al acreditar condiciones administrativas.

¿Cómo afecta una reforma sin licencia al seguro de hogar?

Una reforma cambia la vivienda y, con ello, cambia el riesgo. Si la obra debía contar con autorización municipal y se ha hecho sin ese trámite, o si la reforma no se ha comunicado, puede haber fricciones cuando toque gestionar un siniestro. Por eso conviene entender qué suele mirar tu seguro de hogar en estos casos y qué situaciones son las más problemáticas.

El seguro puede no cubrir daños derivados de una obra no declarada

Una póliza se calcula con la información de la vivienda en el momento de contratar, por lo que, si tras una reforma lo asegurado ya no coincide con la realidad, pueden aparecer problemas al declarar un siniestro y si no se avisa de esos cambios, se pueden generar dificultades al tramitar un parte.

Para evitarlo, suele ser clave revisar dos puntos:

  • Capitales: si se ha mejorado el inmueble o se ha invertido en muebles y equipamiento, conviene que el capital refleje esa inversión.
  • Tipo de reforma: cuando la obra es relevante, el encaje de coberturas puede variar y es mejor regularizarlo antes de que ocurra nada.

Si tras la reforma se han mejorado calidades o se han incorporado bienes de valor, conviene revisar el nivel de protección contratado. En algunos casos, un seguro de hogar a todo riesgo puede ofrecer un alcance más amplio y conviene considerarlo, recordando siempre comprobar las condiciones, límites y exclusiones de la póliza.

Qué ocurre si el siniestro se origina durante la reforma (agua, incendio, caída de materiales)

Durante una reforma aumentan las probabilidades de incidentes y los más frecuentes suelen ser fugas de agua por manipulación de tuberías, problemas eléctricos, pequeños incendios y daños por caída de materiales.

Aquí hay un punto especialmente sensible, ya que se debe tener en cuenta la existencia de una exclusión para daños producidos durante obras de reparación, remodelación o reconstrucción que requieran licencia administrativa.

Por otro lado, cuando la reforma se hace para reparar daños de un siniestro cubierto, desde Seguros El Corte Inglés te recordamos que el asegurador puede hacerse cargo dentro del alcance y limitaciones de la póliza.

La importancia de comunicar reformas que alteran estructura, instalaciones o superficie

Comunicar una reforma relevante no es hacer papeleo por hacerlo, sino que es la forma de mantener la póliza alineada con la vivienda real, tanto en coberturas como en capitales.

Por eso, se insiste mucho en que, tras una reforma, se debe avisar a la aseguradora para que el continente y el contenido queden correctamente cubiertos. Como guía práctica, conviene comunicar cualquier reforma que implique:

  • Cambios en estructura o distribución, aunque sea parcial.
  • Modificación relevante de instalaciones de agua, electricidad o gas.
  • Aumento de superficie o mejora importante de calidades.
  • Inversión notable en contenido, como mobiliario o equipamiento nuevo. 

Por supuesto, los límites y exclusiones dependen de la modalidad y el tipo de póliza que se decide contratar, por lo que es muy recomendable calcular seguros de hogarpara escoger aquel que mejor se adapte a tus necesidades y a las de tu vivienda.

3 consejos para reformar tu casa con seguridad y sin problemas con el seguro

Una reforma no solo va de elegir materiales y encontrar a alguien de confianza, ya que para que todo vaya bien, conviene planificarla con un mínimo de orden y pensar en el después: qué trámite pide el ayuntamiento, cómo se ejecuta la obra y cómo queda la vivienda una vez terminada.

Cuando esas tres piezas encajan, se reducen los parones, las reclamaciones y las sorpresas desagradables si ocurre un imprevisto.

  1. Confirmar el trámite antes de empezar: cada ayuntamiento tiene sus matices, pero como ya hemos comentado, hay actuaciones de conservación que pueden no estar sujetas a licencia ni a declaración responsable. Aun así, conviene comprobarlo en Urbanismo y, si vives en comunidad, revisar normas y horarios de obra.
  2. Contar con profesionales y dejarlo todo documentado: contrato, presupuesto detallado, facturas y fotografías del antes y el después, puesto que esta documentación ayuda si hay discrepancias, daños a terceros o reclamaciones. Y, si la reforma es menor, en las pólizas de hogar de Mutua se contempla la responsabilidad civil por obras menores siempre que no afecten a la estructura y no precisen autorización administrativa ni comunicación legal para su ejecución.
  3. Avisar de la reforma y actualizar lo asegurado: como ya sabes, tras una reforma, la vivienda puede valer más y tener bienes nuevos y, por tanto, es esencial comunicar los cambios. Si la obra requería licencia, hay que tener mucho cuidado, ya que los daños producidos durante obras de reparación, remodelación o reconstrucción quedan excluidos de la póliza.

En definitiva, una reforma sin licencia puede parecer poca cosa, pero tiene efectos en cadena. Si la obra se sale de lo puramente estético, conviene comprobar el trámite municipal y dejar constancia de lo que se hace para reducir el riesgo de que un problema puntual termine convirtiéndose en un conflicto largo y, sobre todo, costoso.