Los perros también pueden tener asma. Especialmente los alérgicos, como ocurre con las personas. Se trata de una enfermedad de las vías respiratorias que afecta a bronquios y pulmones y que les impide respirar normalmente. Saber cómo tratarles, es fundamental para mejorar su calidad de vida.

Aunque no es una dolencia habitual en los canes (apenas afecta a uno de cada millón), los perros alérgicos o con síndrome braquicefálico suelen ser propensos a problemas respiratorios más agudos y crónicos.

Aunque se desconoce exactamente la causa, el asma se relaciona con una predisposición genética y agentes externos ambientales (polvo, polen, humo, ácaros). Los bronquios del animal reaccionan al alérgeno, se cierran, se inflaman y bloquean con mucosidad, dificultando el paso de aire corriendo riesgo de asfixia. También, puede ser derivado de alguna enfermedad respiratoria infecciosa como pulmonía o bronquitis.

El asma les produce estrechamiento de los bronquios, inflamación y exceso de producción de moco que origina los síntomas y la dificultad respiratoria. Estos se manifiestan en que el perro respira con la boca abierta, para facilitar la entrada de aire a pesar de no hacer ejercicio, mayor fatiga por falta de oxígeno y movimientos lentos, mucosidad matutina y, como reacción al contacto con alérgeno, toses bruscas, jadeo y silibancias.

Conviene vigilar los síntomas para tener controladas las posibles alergias y los problemas respiratorios y evitar así, que den lugar a reacciones más graves como los ataques de asma y asfixia. Recuerda que si los pulmones de un animal alérgico están sometidos constantemente a la sustancia que le produce reacción, pueden sensibilizarse y derivar en asma crónica.

Cómo actuar para cuidar la salud de tu perro si tiene asma

El asma se diagnostica mediante análisis veterinario con auscultación, radiografía de tórax y análisis de sangre. Cuando se producen ataques esporádicos, se pueden aplicar broncodilatores que se aplican con inhaladores. En casos de asma crónica con ataques habituales, puede necesitar medicación de por vida, ya que en caso de no tratarse y ,más aún, si padece cardiopatía, ya que aumenta el riesgo de asfixia. Pero siempre lo ideal es realizar un tratamiento preventivo y evitar o reducir la causa que produce los ataques de asma.

Lo ideal para prevenir crisis de asma es evitar las sustancias alérgenas desencadenantes, reducir los ataques ayudará a que no se vuelva crónico. Conviene eliminar, en la medida de lo posible, el polvo y el humo del ambiente, además de llevar un buen control con desparasitaciones y no permitir que el animal tenga sobrepeso.

Si tu perro es alérgico al polvo deberás extremar la higiene de casa para reducir el polvo y acabar con los ácaros. Pasa la aspiradora a menudo y mantén bien limpias y aireadas todas las alfombras y tapicería que acumulan partículas. Evita la sequedad ambiental; puedes colocar un humificador para reducir las partículas presentes el aire.

Además, si tu perro es alérgico al polen debes tener precaución y evitar sacar al perro a pasear en las horas y zonas en las que se genera mayor cantidad de polen, especialmente, en temporada primavera, que es cuando aumentan este tipo de reacciones alérgicas.

Ten en cuenta esta serie de consejos para proteger a tu mascota si padece de esta afección.