Querido peludo, ¡se te acabó el chollo!

Lo ideal es que nunca llegue el día en el que tengas que pronunciar esas palabras. Eso significará, que tu perro ya está totalmente acostumbrado a creerse el dueño y señor de tu cama pero, eso tiene que acabar.

Los que somos amantes de los perros no sabemos describir con palabras la sensación de dormir con ellos y notar su compañía. ¡Mucho más si vivimos sol@s!

Imagina por un momento que vives solo con tu perro y que, un buen día, duermes acompañado/a. Miles de veces se ha dado el caso de que el perro ha dormido encima de la persona visitante porque, ¡ese es su sitio!

Resulta gracioso, pero puede llegar a ser un problema, además, es necesario que tanto mascotas como personas dispongan de su propio espacio de retiro. En este caso hablamos de perros pero también sucede con los gatos.

Lo mejor que puedes hacer es educar a tu perro desde pequeño para que nunca coja el hábito de subir a la cama. El objetivo es que él sepa diferenciar, desde el principio, de quién es cada espacio de la casa. 

Si tu perro está acostumbrado ya a subir a la cama o al sofá, lo primero que debes hacer antes de comenzar a reeducar es preparar su espacio propio. Escoge un lugar de la casa donde él se sienta cómodo para colocar su cama y juguetes, tarde o temprano se acostumbrará.

Una vez preparado su espacio debes armarte de paciencia, el proceso puede tardar unas semanas o meses. Algunos de los consejos que te facilitarán el cambio son:

  •  Cuando suba a la cama y estés delante, ¡ríñele! (ellos entienden de sobra). Una vez a vez haya bajado,  debes recompensarle de alguna forma para que entienda que acaba de hacer lo correcto y que su amo/a está muy contento/a. La repetición, en los animales, refuerza el aprendizaje.  Intenta no castigarle ni reñirle demasiado ya que, puede que comience a subirse cuando tú no estés y eso no es la solución.
  •  Puedes intentar provocar que suba y baje 1.000 veces para que, cuando suba, le enseñes que eso no se puede hacer junto a una recompensa.  Puedes ayudarte de la correa, cada vez que se suba debes pronunciar “No”, “no se puede”.
  • Aplaude y dale mimos cada vez que le veas en su cama.

El “Kit” de la cuestión está en recompensar y en repetir. Siendo constante no tardarás en comprobar los resultados. Incluso podrás confiarte cuando tu peludo se quede solo en casa. Por cierto, para ese tipo de situaciones, mejor tener a nuestro querido perro asegurado. Su cariño y compañía no tienen precio.