El tétanos en perros, es una de las enfermedades más graves que pueden padecer nuestras mascotas, ya que una simple herida puede producir la muerte en el animal. Es una patología muy agresiva y común también en los humanos; por ello es importante estar atentos a los síntomas y poner un tratamiento lo antes posible.

Aunque antiguamente se desconocía el origen de esta enfermedad, hoy día se sabe que, el tétanos en perros,  es producido por un microorganismo que se encuentra en el medio ambiente y que penetra en el organismo del animal mediante heridas profundas, afectando al sistema nervioso y a las funciones motoras de los músculos. Esta bacteria, al encontrarse en profundidad y sin oxígeno, se desarrolla fácilmente y de manera agresiva. A contrario que en los humanos, las vacunas contra el tétanos no se administran a los perros. Precisamente por eso, es muy importante detectar los síntomas que pueden apreciarse entre los cinco y diez días siguientes de producirse la herida. Estos pueden ser:

  • Rigidez de un miembro, pudiéndose extender al miembro opuesto, hasta alcanzar el sistema nervioso central.
  • Dificultad para mantenerse en pie o dificultad para moverse, debido a la rigidez muscular.
  • Falta de coordinación y debilidad en los músculos utilizados para caminar.
  • Disminución de reflejos miotácticos (la respuesta del músculo al tacto).
  • Los dientes rechinan y hay un exceso de salivación por la contractura de los músculos masticatorios.
  • La nariz se dilata, los labios se estiran hacia atrás, y las orejas y la cola permanecen rígidas.
  • Reacción violenta a estímulos táctiles y auditivos, pudiendo llegar a convulsionar.
  • Dificultad para comer y retención urinaria.
  • Molestias en los ojos ante la claridad y la luz directa.
  • En las etapas más avanzadas de la enfermedad, se puede presentar fiebre, estreñimiento y dolor al orinar.

Como mencionábamos anteriormente, es importante saber detectar los síntomas precozmente ya que, de no descubrir el tétanos en perros a tiempo, puede producirse la muerte del animal.

El tipo de tratamiento suele ser diferente según el estadio de la patología. Suele ser costoso, ya que muchas veces requiere hospitalización, y además puede ser necesaria cirugía para eliminar tejidos necróticos afectados por la enfermedad. No obstante, se suele notar mejoría a la semana de empezar el tratamiento y una recuperación completa al mes.