Eso pensamos nosotros pero… la realidad es que nuestros familiares y amigos están un tanto hartos de nosotros y nuestro peludo, ¡somos unos empalagosos!

Les hacemos 1.200 fotos diarias, les peinamos, les hablamos como bebés, tienen su propio espacio decorado a la última y, en última instancia, dormimos con ellos. Si, much@s de vosotr@s no lo soléis reconocer pero, en el fondo, sabéis que cuando en la noche se reposa en vuestros pies, no ponéis ningún tipo de impedimento. Son tan calentitos… 

La última moda, es tener un recuerdo de nuestro perruno para toda la eternidad y, como las fotos ya no nos son suficientes, sacamos nuestra creatividad a pasear. Queremos algo único, diferente y llamativo.

¿Qué tal un cuadro “perronalizado” con su huella? ¡Buena idea!

Podemos hacerlo nosotros mismos y darle el estilo que queramos eligiendo entre diversas formas como, por ejemplo: 

  • Con arcilla para bebés: mucha gente enmarca en arcilla las manos y pies de los recién nacidos. Podemos hacer lo mismo con nuestro perro.
  • Cuadro grande de madera, tela o cartón pluma. Deberemos pintar las almohadillas de nuestro perro, pueden ser del mismo color o cada pata de un color, todo depende del tipo de resultado que queramos. La logística es sencilla, en una superficie plana (y previamente protegida) le dejaremos andar para que, sin darse cuenta, pise sobre el cuadro. ¡Se convertirá en un gran artista de la pintura del silgo XXI sin saberlo! 
  • En muchas tiendas de decoración puedes encontrar marcos múltiples, es decir, son como varios marcos unidos donde puedes alternar texto, huellas y fotos del protagonista. ¡Todo en uno! 
  • Otra opción es plasmar únicamente una huella en un recuadro más pequeño donde puedes escribir su nombre e incluso añadir una foto. El resultado es más sobrio y elegante.

Por último, te toca decidir si pones marco o no a la obra de arte mientras sigues disfrutando de tu mascota durante muchos años.