Si conduces un coche manual, estarás familiarizado con el embrague y todos los matices que lo acompañan. A pesar de la comodidad del coche automático, hemos de decir que la satisfacción de soltar el embrague en el momento preciso y acelerar, no se puede comparar con la conducción de un vehículo con transmisión automática. A quien le gusta conducir, le suele gustar el coche de cambio manual. Sin embargo, la cantidad de cambios de marcha que tenemos que hacer, inevitablemente, desgasta el embrague.

 

Aunque dejemos los detalles más técnicos a los profesionales de nuestro taller o concesionario de confianza,  es útil saber cómo funcionan los componentes importantes, porque muchos no sabemos cómo actúa un embrague y esto hace que a veces pueda ser difícil saber cuándo es el momento de arreglarlo o, directamente, cambiarlo.

 

Todos los vehículos manuales tienen un embrague de fricción entre el motor y la caja de cambios, lo que permite al conductor regular y controlar la transferencia de potencia al motor y a la transmisión y las ruedas. Si bien los embragues están diseñados para brindar resistencia y durabilidad, sufren un inmenso desgaste según los hábitos de conducción de quien se sienta al volante, y varían mucho de una persona a otra.

 

¿Con qué frecuencia debemos cambiar el embrague de nuestro coche?

 

No hay un período de tiempo establecido o un punto de kilometraje en el que debas cambiar el embrague de tu vehículo, ya que todo dependerá de tu estilo de conducción, la antigüedad de tu coche, etc.

Puedes pensar que tu embrague está bien, especialmente si solo conduces por ciudad. Sin embargo, debes saber que si te detienes y arrancas mucho, tu embrague se podría desgastar más que el de los conductores que pasan más tiempo viajando por autovía.

 

El momento adecuado para cambiar el embrague es cuando comiences a notar una diferencia en la conducción. La única forma de saberlo es escuchando y prestando atención a los sonidos que hace tu coche y a cómo se conduce.

En general, el embrague de un automóvil debería durar unos 100.000 km si paras y arrancas mucho y unos 150.000 km sería una cifra normal de desgaste;   pero si conduces exclusivamente (o casi) por autovías o autopistas, puede durarte prácticamente toda la vida útil del vehículo, añadiendo como comentábamos, la variable de tu forma de conducir y tus hábitos como piloto.

 

Hay ciertos “vicios” o manías que algunos conductores tienen y que favorecen el deterioro del embrague de tu coche, como por ejemplo no pisarlo a fondo para cambiar de marcha, dejar el pie apoyado en el embrague mientras circulamos o mantenerlo pisado y con la marcha metida en stop, pasos de cebra, ceda el paso o semáforos. Para esto último ha sido de ayuda la tecnología start/stop, diseñada para controlar las emisiones pero que puede acabar haciéndote poner el coche en punto muerto de manera casi inconsciente, con lo que liberarías el embrague durante el tiempo en que estuvieras parado.

Tampoco debes apresurarte y acelerar antes de engranar la marcha correctamente: asegúrate de que el embrague esté completamente liberado y la marcha bien metida antes de acelerar. Esto que parece un procedimiento larguísimo, sucede en fracciones de segundo, como seguro sabrás si conduces, aunque en la autoescuela pareciese misión imposible hacerlo todo de manera automática.

 

Cuando el embrague comienza a desgastarse, debemos hacer que lo revisen, y estas son algunas de las señales de advertencia de que tu embrague puede empezar a darte problemas o está llegando a su final.

 

1. El embrague “patina”

Si oyes que el motor se acelera más de lo normal cuando sueltas el pedal, es un signo de que patina. La fricción desgasta el embrague con el tiempo, lo que crea este problema bastante común. Prueba a circular en una marcha larga (5ª o 6ª) a pocas revoluciones y acelera fuerte. Si revoluciones, sonido de motor y velocidad suben a la par, todo va bien. Si lo notas descompensado, el embrague está fallando. Otro signo revelador de que algo va mal es el olor a quemado.

 

2. La transmisión "rechina" al cambiar

Si la transmisión rechina cuando cambias de marcha, no tiene que ser necesariamente un problema con el embrague. Podría estar relacionado con los sincronizadores, que te ayudan a cambiar de marcha sin problemas (cuando funcionan correctamente). Cuando fallan, puedes notar como si estuvieras tratando de cambiar sin embragar. A veces, el rechinamiento de engranajes se produce simplemente cuando el conductor se olvida de pisar el embrague, o no se pisa a fondo.

Aunque, por supuesto, también puede ser una señal de que el embrague se está desgastando.

 

3. La transmisión no cambia

Si el pedal del embrague se mueve con facilidad, pero la transmisión no se pone en marcha, es posible que el líquido hidráulico esté bajo, lo que significa que puede haber una fuga en la manguera que conecta el cilindro maestro del embrague, o una fuga en los cilindros en sí mismos.

Si no puedes identificar fácilmente una fuga, puede haber un problema mecánico con el disco del embrague, el cojinete o algún otro componente. La transmisión deberá retirarse si es necesario reparar estas piezas.

 

4. Notas “raro” el pedal del embrague

Tú conoces tu coche mejor que nadie por lo que, si el pedal del embrague está muy duro, se queda más bajo de lo normal cuando lo sueltas, tiene poco recorrido o lo notas raro en algún sentido, haz que revisen tu vehículo.

 

Si notas alguna de estas señales de advertencia, no te preocupes: es un problema relativamente común y más si tu coche  ya tiene unos años o muchos kilómetros. Pero debes ocuparte de ello tan pronto como sea posible, ya que un embrague en buen estado es esencial para tu seguridad en carretera y para la de todos y, además, cuanto antes lo detectes, probablemente más barata será la reparación.