Tener un coche en propiedad conlleva bastantes gastos, algunos de ellos fijos, como el pago del seguro. Uno de estos, es el impuesto de matriculación que se paga una vez una sola vez.

Entre ellos, también está impuesto de circulación, más conocido popularmente como el ‘numerito’, y todos los vehículos matriculados tiene la obligación de abonarlo una vez al año. Y aunque es un error muy común no hay que confundir estos dos tipos de tributos.

El impuesto de circulación según el Reglamento General de Vehículos, es el de Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM), y su finalidad es gravar la titularidad de los vehículos matriculados que son aptos para circular por la vía pública.

Este impuesto, se aprobó en nuestro país en enero del año 1990 en sustitución del Impuesto Municipal sobre Circulación de Vehículos, que fue suprimido en diciembre de 1988. Los ayuntamientos son los encargados de recaudar anualmente este impuesto obligatorio. Se calcula que la recaudación del IVTM representa el 4,61% del volumen total de ingresos de los municipios, superando los 2.000 millones de euros al año.

Pero el caso que aquí nos ocupa, es el permiso de matriculación que lo debes abonar cuando adquieres un nuevo coche, y es un gasto con el que también debes contar.

Actualmente, la compra de un coche nuevo, además de los impuestos ya fijados (del 21%) también está sujeta al pago del impuesto de matriculación, un tributo que fue concebido siguiendo las directrices de la Unión Europea, y que persigue dos objetivos: el fin recaudatorio, y el de fomentar la compra de coches de bajas emisiones de CO2.

Factores que determinan la cuantía del impuesto 

Lo que va a determinar, fundamentalmente, la cuantía del pago de este impuesto es el nivel de emisiones contaminantes de cada modelo. Es decir: el CO₂ que emita el vehículo es el que determinará el porcentaje aplicar sobre la base imponible.

Hablando claro, cuánto más contamine tu coche, más tendrá que pagar por el impuesto de matriculación. Eso sí, la cantidad a pagar depende del valor del coche antes de impuestos, es decir del precio de fábrica. Además, ten en cuenta que los extras que le añadas al coche también aumentan la base imponible.

Tramos del impuesto de matriculación

Como hemos comentado, el objeto de este impuesto es gravar más a los coches más contaminantes en términos de emisiones de CO2, según el criterio del protocolo NEDC (New European Driving Cycle).

El impuesto que hay que pagar en la compra de un nuevo coche oscila entre el 0 y el 14,75%. De tal manera que los coches menos contaminantes están exentos del impuesto, y los más contaminantes estarán gravados con el tramo más alto. A este, hay que sumarle el tributo al IVA, por lo que, en el momento de la compra de un coche nuevo, el precio final se ve repercutido en impuestos hasta un 35,75% de su base imponible.

Por tanto, a la hora de pagar el impuesto de matriculación, nos encontramos con varias opciones:

  1. El coche está sujeto al pago y el porcentaje se calcula según las emisiones.
  2. El vehículo está exento del pago del impuesto de matriculación, o no está sujeto a él.
  3. El automóvil está sujeto a pago, pero se beneficia de bonificaciones.

Si te estás preguntando como se distribuye este impuesto, has de saber que se divide en cuatro tramos:

  1. De 0 a 120 gr/km CO: los vehículos que estén en este tramo de emisión, están exentos del pago de impuesto por matriculación. Por ejemplo, los coches eléctricos no lo pagan.
  2. De 121 a 159 gr/km CO: los vehículos que tengan este nivel de emisiones pagan un 4,75%.
  3. De 160 y 199 gr/km CO: los coches que emitan entre estas cifras tienen un gravamen del 9,75%.
  4. De 200 gr/km CO₂ en adelante: Estos vehículos son los más contaminantes y por tanto tienen que pagar el máximo, 14,75%.

Coches que están exentos del pago del impuesto

Existen una serie de vehículos que están exentos, o no sujetos, al pago del impuesto de matriculación:

  • Vehículos para personas con movilidad reducida.
  • Automóviles que sean matriculados a nombre de personas con discapacidad para su uso exclusivo.
  • Coches matriculados a nombre de personas sin discapacidad pero que están destinados al transporte habitual de personas con discapacidad en silla de ruedas o con movilidad reducida.
  • Los destinados al transporte de mercancías (N1, N2, N3), viajeros M2, M3 (más de 9 plazas, incluida la del conductor) y tranvías.
  • Vehículos de dos o tres ruedas con cilindradas iguales o inferiores a los 250 cc.
  • Vehículos de exclusiva aplicación industrial, comercial, agraria, clínica o científica homologados por la Administración Tributaria.
  • Vehículos especiales, que no sean quad.
  • Vehículos mixtos adaptables cuya altura supere los 1800 m.m., salvo modelos tipo “jeep” o todo terreno.
  • Vehículos utilizados por Fuerzas Armadas y Cuerpos y Fuerzas de Seguridad.
  • Vehículos a motor y motocicletas para uso particular de miembros de la OTAN y su personal dependiente.
  • Ambulancias y vehículos para la vigilancia y socorro en autopistas y carreteras.
  • Coches destinados a taxis, autotaxis, autoturismos, actividades de enseñanza de conductores y de alquiler.
  • Automóviles en régimen de matrícula diplomática.
  • Vehículos para el traslado a la residencia habitual de su titular desde el extranjero al territorio español: exento siempre que se cumplan las condiciones concretas exigidas.