Muchos de vosotros estaréis pensando, -“¿llamar a la grúa? ¡No! Eso puedo hacerlo perfectamente”. Otros somos más de clamar al cielo para que aparezca alguien y nos ayude mientras que llamamos a la grúa (y hasta a nuestro primo tercero si hace falta)  para pedir ayuda…

¡Qué misterio! La realidad es que no puede ser tan difícil y si unos pueden, ¡nosotros también podremos! Ya no queremos estar más en el lado oscuro de la ignorancia y, si algún día pinchamos, ¡saldremos del paso nosotros solos! Eso sí, si el pinchazo tiene lugar en una carretera que suele ser muy transitada o hay bastante tráfico o poca visibilidad, mejor ponemos los triángulos y nos pasamos al otro lado del arcén mientras que llamamos al seguro y esperamos que venga una grúa a rescatarnos, ¡ante todo debemos velar por nuestra seguridad! 

¿Qué pasos debemos seguir? ¡Allá vamos!

  1. Si podemos, deberemos retirarnos a un lugar seguro donde no corramos peligro. Siempre avisando con los triángulos y luces de emergencia.
  2. Las herramientas que necesitas son: gato, rueda de repuesto (obviamente), llave y los tornillos de seguridad.
  3. Para empezar, debes aflojar las tuercas de la rueda antes de levantar el coche y, si lo tiene, retirar el tapacubos. En el manual del usuario de tu coche encontrarás la posición adecuada para colocar el gato. 
  4. Levanta el vehículo, retira los tornillos y vualá, ¡rueda retirada! ¡TRUCO! Deja la rueda vieja justo al lado del gato por si, por cualquier cosa, este falla. Así el coche no sufrirá daños tras el golpe seco. 
  5. Coloca la rueda de repuesto y aprieta los tornillos primero con la mano antes de retirar el gato. 
  6. Una vez hayas bajado el coche, aprieta los tornillos todo lo que puedas con la llave.

Una vez realizado el proceso, asegúrate de que la presión del neumático está en orden, mejor si acudes a la gasolinera más cercana para comprobarlo.

¡Querer es poder!