El freno, es uno de los principales pedales de un vehículo y la principal herramienta en caso de posible accidente, pero no todo el mundo sabe utilizarlo correctamente. Hacer un mal uso del freno puede provocar un peligro en la carretera. Y tú, ¿sabes cómo frenar correctamente?

El freno. es un pedal que sirve para ayudar a disminuir la velocidad del vehículo o pararlo completamente. Muchas veces, la manera de utilizarlo depende de la velocidad a la que circulemos, el tipo de carretera y las circunstancias meteorológicas. También es muy importante su estado, por ello es recomendable hacer revisiones periódicas para asegurarnos de su eficacia y buen funcionamiento.

Para saber cómo frenar correctamente en las situaciones de emergencia, lo primero que tienes que conocer es qué sistema de frenado tiene tu vehículo, pues cómo utilizar el freno dependerá de ese factor. Distinguiremos los coches con ABS (sistema antibloqueo de frenos),  de los que no lo tienen. Si el coche tiene este sistema, deberemos preocuparnos solamente del volante y de pisar a fondo el freno. Una vez reducida la velocidad hasta evitar el peligro, podremos pisar el embrague y meter una marcha más corta.

Si el coche no tiene ABS, deberemos frenar igual hasta que nos encontremos con un obstáculo, levantar el pie ligeramente del freno para esquivarlo y volver a pisarlo. Si en vez de soltar el pedal, seguimos apretándolo mientras pasamos un obstáculo, se pueden bloquear las ruedas y provocar el descontrol total del vehículo. Afortunadamente, cada vez son menos los coches que no incorporan este sistema de seguridad.

Las condiciones meteorológicas son muy importantes para saber cómo frenar correctamente. Con la lluvia, pueden aparecer charcos en la calzada y provocar el conocido aquaplaning. Esta situación, se da cuando el vehículo atraviesa un charco o una calzada mojada de manera que el coche queda suspendido sobre el agua sin tocar la carretera, provocando su deslizamiento y, por tanto, su falta de control. Si esto ocurriera, la manera adecuada de actuar es sujetar firmemente el volante para controlar la dirección sin girarlo bruscamente, ya que puedes perder su dominio y maniobrabilidad. Mientras sujetas el volante, es recomendable pisar el embrague, ya que así libras a las ruedas de la potencia del motor. Cuando salgas de esta situación, podrás volver más fácilmente a una circulación normal.

No obstante, para prevenir este tipo de situaciones lo mejor es que cuando esté la calzada mojada no circules a gran velocidad, dado que cuanto más rápido vayas, más difícil te resultará controlar el coche.

Artículo patrocinado por Fénix Directo