Inclusive, aquellos que viven en vacaciones cerca del mar también necesitan constantemente el coche para realizar la compra o para otro tipo de traslados. Pues bien, ¿verdad que es horrible cuando llegas al coche tras un día de playa? Ese momento en el que abres la puerta y sale una honda expansiva de calor como si del planeta Marte se tratara.

Abres todas las puertas y ventanas para que se ventile mientras pasa todo el polvo y arena de los alrededores y, una vez logras ponerte en marcha el volante, los asientos y hasta el freno de mano tienen una temperatura digna de cualquier herrero. ¡A todos nos ha pasado! Es un momento muy poco digno…

Nos gusta estar alojados más cerca de la montaña para dormir rodeados de naturaleza o en una zona de apartamentos con piscina, pero, en ese momento, nos dan ganas de quedarnos en la playa y dejar abandonado el coche para siempre.

¿Cómo podemos hacer que la vuelta al coche sea lo más llevadera posible tras un día de calor, sal y arena?

  • Trata de aparcar en un sitio donde la sombra llegue pasado el mediodía. Si tienes suerte, el coche tendrá menos calor cuando volvamos.
  • Si puedes hacerlo en un lugar con poca arena mejor, sino no pasa nada, es la playa y no queda más remedio.
  • Coloca un parasol en la luna delantera, ¡obligatorio! Si el que tienes acaba despegándose pon uno nuevo.
  • Ten siempre una toalla extra en el coche. La idea es cubrir todo el salpicadero durante el día y cuando regreses os servirá para limpiaos los restos de arena.
  • Cuando regreses, debes llevar el cuerpo seco para evitar manchas pero puedes permitirte llevar el pelo húmedo, así tendrás menos calor durante el trayecto.

Por último, tener un seguro de coche hará que disfrutes con más tranquilidad de la playa ya que estarás cubierto ante cualquier suceso. Si estás pensando en cambiar de compañía, calcula tu futura cuota aquí para comparar. ¡Es muy sencillo!