Hoy en día nos estamos enfrentando a un gran reto contra la contaminación atmosférica y la sustitución de combustibles, cómo el petróleo que tiene fecha de caducidad. A esto se le unen las restricciones de circulación en las ciudades que han propiciado que cada vez sean más las personas interesadas en alternativas de movilidad como los coches de cero emisiones.

Además del coche eléctrico existe el coche de pila de combustible alimentado con hidrógeno (o coche de hidrógeno) cuyas siglas en inglés son FCEV (Fuel Cell Electric Vehicle), puede ser una opción muy a tener en cuenta para los compradores.

Para los que lo desconozcan, un vehículo de hidrógeno es aquel que se vale del hidrógeno diatómico como fuente de energía. Aunque en un principio hubo prototipos que quemaban directamente el hidrógeno, lo que realmente se ha demostrado como útil es la pila de combustible.

El proceso funciona de la siguiente manera: en la conversión de pila de combustible, el hidrógeno se oxida y los electrones que esta sustancia pierde es la corriente eléctrica que circulará a través de pilas de combustible. Esta energía es la que mueve los motores eléctricos. De esta forma, la pila de combustible funciona como una especie de batería. En resumen, a través de la pila de combustible de hidrógeno, se genera la electricidad que hacer mover al coche.

Aunque la mayoría de esto modelos aun no se comercializan en los concesionarios, salvo alguna excepción, los coches de hidrógeno resultan igual de silenciosos y tienen emisión cero de contaminación como paso con los coches eléctricos convencionales.

Su principal ventaja con respecto a los coches eléctricos es que les superan en lo que respecta a sus dos mayores inconvenientes: la autonomía y el tiempo de recarga. Mientras que los de batería garantizan una media de 300 kilómetros con una sola carga, los de hidrógeno pueden llegar a alcanzar el doble. Además, el repostaje en uno de estos vehículos se efectúa en unos cinco minutos, de forma muy similar a los coches de gasolina.

La mayoría son modelos que ofrecen a la venta coches de hidrógenos son pertenecientes a marcas asiáticas, pero las marcas europeas también parecen tener en sus planes opciones de pila de combustible.

En la actualidad, sólo 11.000 coches de hidrógeno circulan en todo el mundo, estando la mitad en California (Estados Unidos). En este estado existen estrictas normativas de emisiones y por ello ofrecen interesantes bonificaciones fiscales tanto a los coches eléctricos como a los de pila de combustible.

Otra de sus ventajas es que el precio del hidrógeno es bastante más asequible que el de la gasolina o el gasóleo. Y si eres de los que mira por su bolsillo, con el hidrógeno podrás moverte por menos dinero.

Sin embargo, en España, en lo referente a infraestructura aún estamos más en pañales que con la del coche eléctrico. En el caso de nuestro país sólo hay seis hidrogeneras operativas que están en Albacete, Huesca, Zaragoza, Ciudad Real y Sevilla. Pero ya hay planificadas otras cinco más: otra en Zaragoza, dos en Huesca, una en Lérida y otra en Tarragona.

Japón es el país en el que más están apostando por este tipo de vehículos y se han marcado el ambicioso objetivo de llegar a 2020 a los 40.000 coches de pila de combustible en su parque móvil. Además, pretenden lanzar 200 autobuses de hidrógeno para los próximos Juegos Olímpicos que se celebran en esta nación el año que viene.

Por nuestra parte en España, también hay previsiones bastante optimistas. La Asociación Española del Hidrógeno (AeH2) estima que en 2030 circularan por nuestras carreteras unos 140.000 vehículos de pila de combustible. Esto supondría para el país un estimando de volumen de negocio de unos 1.300 millones de euros anuales y la creación de 227.000 puestos de trabajo.