Si eres de los que le gusta disfrutar de los viajes en moto en pareja, con amigos o en solitario, estamos seguros de que te mantendrás atento al buen estado de la misma.

Montar en moto puede resultar todo un placer si todo va bien. Para evitar averías inesperadas y para no poner en riesgo tu seguridad, debes revisar que todas las piezas de tu moto cumplen con su función. Una de esas piezas son las bujías de tu moto.

Para que la moto arranque, se necesita que una chispa produzca combustión entre el combustible y los cilindros. Las bujías son las encargadas de producir esa chispa y provocar esa energía eléctrica necesaria para que nuestra moto se ponga en funcionamiento.

Para proceder con el correcto mantenimiento de la moto debes tener claro, entre otras cosas,  cuándo cambiar las bujías de la moto.

En general, unas bujías de moto deben ser cambiadas, como media, cada 25.000 ó 30.000 km. Dependerá del modelo de moto que conduzcas. El kilometraje exacto para el cambio de las bujías vendrá especificado por cada fabricante. No olvides consultarlo para tenerlo en cuenta.

Aun así, ese kilometraje puede variar. Sólo tú sabes qué uso haces de tu moto. Si no eres conductor habitual es posible que no necesites cambiar las bujías tan pronto como indica el fabricante. Haz un cálculo del kilometraje que haces al año para saber si sería necesario cambiar las bujías de tu moto antes o después de lo recomendado por la marca.

En cualquier caso, una revisión anual siempre viene bien para comprobar que no se ha producido ningún tipo de avería inesperada en las bujías.

Una señal de que las bujías pueden estar fallando por una posible erosión en sus electrodos es el hecho de que detectes al acelerar la moto, que pierde potencia.

La seguridad sobre las dos ruedas debe ser tu prioridad cuando te dispongas a desplazarte sobre este medio de transporte que, si bien ofrece una experiencia  única de viaje, también es uno de los más inseguros por la desprotección con la que viajan los ocupantes. El buen funcionamiento de la moto, además de la prudencia con la que te comportes a la hora de conducir, así como contar con un buen equipamiento que proteja tu cuerpo de posibles golpes ante un accidente de tráfico, será tu garantía de seguridad.