Las enfermedades y sus tratamientos pueden afectar a nuestra rutina diaria, limitando nuestra capacidad física o psíquica para realizar cualquier tarea cotidiana.

En este sentido, existen enfermedades que afectan a la hora de conducir.

Sentarse frente al volante es un acto de total responsabilidad que debemos realizar con todas nuestras facultades al cien por cien. De lo contrario, la seguridad en la conducción puede verse afectada.

Toma nota de las siguientes enfermedades que pueden afectar a la conducción. Ten sentido común y déjate aconsejar por los especialistas y personas que te rodean.

  • Parkinson: se trata de una enfermedad que provoca temblores y rigidez corporal. Estos síntomas se pueden paliar mediante medicación, pero ésta puede provocar somnolencia. Tanto los temblores como la medicación que los alivia producen efectos en el cuerpo que complican la acción de conducir, en la cual la coordinación de movimientos y la lucidez mental son fundamentales.
  • Apnea del sueño: el peligro de esta enfermedad en la conducción radica en que el paciente que la sufre no duerme bien. Esto provoca cansancio y somnolencia durante el día.
  • Alzheimer: esta enfermedad provoca alteración de la memoria y de la orientación. Aunque es más habitual en personas de avanzada edad, lo cierto es que también pueden darse casos en personas jóvenes.
  • Epilepsia: esta enfermedad puede provocar desmayos, movimientos convulsivos y desorientación, todos ellos síntomas completamente incompatibles con la conducción.
  • Depresión: es otra enfermedad que puede afectar a la conducción segura, ya que altera el estado de ánimo. Además, la depresión provoca tristeza, decaimiento del ánimo, ansiedad y falta de atención. Los medicamentos para tratar una depresión provocan somnolencia y lentitud de movimientos.
  • Gripe: aunque es una enfermedad menos grave y más común que las anteriores, lo cierto es que sus síntomas pueden afectar a la conducción: lagrimeo, mareo, dolor de cabeza, menos reacción de movimientos, etc. Evita conducir cuando la enfermedad se encuentre en su momento más álgido.

Tener en cuenta todas estas enfermedades que afectan a la hora de conducir es un factor clave para protegerte frente a accidentes. Todas ellas merman la capacidad física y psicológica necesaria para una conducción segura.

Antes de sentarte frente al volante, no dudes en consultar con un especialista de la salud para que estudie tu situación particular, en caso de que padezcas alguna enfermedad que pueda afectar a tu conducción. Un médico será siempre la persona más indicada para aconsejarte si puedes, o no, conducir.

Artículo patrocinado por Fénix Directo