El coche en verano puede convertirse en un auténtico horno, pero existen formas sencillas de proteger tu coche del sol que lograrán evitar, en la medida de lo posible, que sufra con las altas temperaturas estivales, tanto en el interior de su habitáculo como en el exterior o carrocería.

El verano invita a viajar y a moverse con el coche a diario. Evita que tu vehículo salga perjudicado con la constante exposición a los rayos solares, así como que el momento de entrar en tu vehículo sea un auténtico infierno.

Hay formas sencillas de proteger tu coche del sol que queremos exponer a continuación, algunas de las cuales, aunque parezcan más que obvias, debemos señalar, ya que, a pesar de ser de sentido común, muchas personas no las ponen en práctica:

  • El primer consejo es que evites aparcar el coche al sol. Busca una zona con sombra siempre que puedas. Sabemos que en ciudad es fácil decirlo pero complicado de hacer. Al menos, inténtalo.

Una vez aparcado, procura utilizar siempre un parasol tanto en la luna delantera como en la trasera. La diferencia de temperatura en el interior del vehículo, es más notable con parasol que sin él, ya que puede llegar a bajar hasta dos grados.

  • Un protector para el volante evitará que éste se claree por la incidencia de los rayos solares o que pierda su brillo, además de que te quemes las manos cuando te dispongas a sujetarlo.
  • Si el habitáculo de tu coche se ha sobrecalentado al estar expuesto al sol, no enciendas el aire acondicionado en el mismo momento que arranques el motor. Primero baja las ventanillas y deja que el coche se airee un poco. Tras unos minutos enciende el aire para que se refrigere el interior del vehículo. Recuerda que los cambios bruscos de temperatura pueden ser perjudiciales para tu salud.
  • Otra de las sencillas maneras de proteger tu coche del sol es cuidando la pintura exterior del mismo, la cual se clarea y carcome debido a la desmedida exposición a los rayos solares. Para protegerla, lo mejor que puedes hacer es encerar el coche cuatro o cinco veces al año.
  • Un último consejo es que vigiles la presión de los neumáticos, la cual aumenta con las altas temperaturas. Evita que estén más inflados de lo que deberían, de lo contrario podrías sufrir un reventón.