El motivo de por qué debemos proteger nuestra salud del insano hábito del tabaco, no sólo radica en los nocivos efectos que produce en nuestro organismo debido a la cantidad de sustancias tóxicas que contiene. El tabaco es un hábito que, según en qué momento del día lo apliquemos, puede provocar distracciones durante situaciones en las que deberíamos tener nuestros cinco sentidos puestos en lo que estamos haciendo.

Por ello, fumar conduciendo es un peligro. La Organización Mundial de la Salud aporta datos demoledores sobre las distracciones al volante. La mitad de las colisiones por accidentes de tráfico en las que se producen víctimas como consecuencia del golpe (ya sean por daños traumatológicos o por defunción) son producidas por distracciones.

Si tenemos en cuenta que cada año mueren 1.250.000 personas y cerca de 50.000.000 millones de personas en todo el mundo son víctimas de daños provocados por accidentes, estaríamos hablando de que, 25.625.000 personas podrían haber evitado estas nefastas consecuencias si las distracciones al volante no se hubiesen producido.

Muchos no ven el peligro de fumar mientras se conduce, pero lo tiene y en un grado bastante alto.

Para que exista la seguridad al volante, es necesario poseer una libertad total de movimientos y no distraer la mente en otras tareas que no sean las propias de la conducción.

Cuando fumamos en el coche, son muchos los momentos en los que nos distraemos: al buscar el paquete de tabaco, al buscar el mechero, al encender el cigarrillo, al tirar la ceniza... Además, nuestras manos se mantienen ocupadas en otros elementos que nos son los del vehículo.

El peligro de fumar mientras conducimos radica en todas estas acciones que nos distraen de la concentración necesaria que requiere la conducción de un vehículo, además de que nos obliga a retirar la mirada de la ruta en numerosas ocasiones.

Los accidentes de coche suceden en décimas de segundos, algo de lo que parece que aún no somos conscientes en España, donde, al no estar prohibido, aún podemos observar como muchos conductores fuman durante la conducción.

Debemos apelar al sentido común y ser conscientes de que una colilla que se nos caiga encima mientras conducimos, el humo que nos puede molestar en los ojos y restar visión, el mechero que no enciende y nos obliga a quitar las manos del volante y a retirar la mirada de la carretera… son todo peligros que pueden ocasionar graves accidentes de tráfico.

Si fumar mientras conducimos es un peligro, no lo hagamos. Ante la necesidad, detén el vehículo.

Artículo patrocinado por Fénix Directo