Que se nos pinche una rueda, es un percance de lo más habitual cuando se es usuario o conductor de un vehículo. Pero muchas personas no saben cómo cambiar una rueda, o sí lo saben, por miedo a no hacerlo correctamente no se atreven a cambiarla. En tal caso, lo que la mayoría hace es llamar a la aseguradora para que nos mande una grúa y ésta suele atendernos poniéndonos la rueda de repuesto.

¿Qué debo llevar para reparar un pinchazo?

Actualmente se ofrece en los concesionarios como primera opción un kit antipinchazos, ya que llevar la rueda de repuesto no es obligatorio.

Sin embargo, ten en cuenta que la mejor alternativa siempre va a ser llevar la rueda de repuesto igual a la pinchada, vamos, la de toda la vida, ya que realmente es la única que nos permite terminar el viaje con todas las garantías.

Que sepas que las opciones que se ofrecen hoy en día, como los kits para reparar pinchazos, los neumáticos reforzados y la rueda de emergencia, tienen varios inconvenientes si tienes un incidente y recurres a ellos:

  • exigen circular después a una velocidad más reducida (80 km/h como máximo),
  • no pueden recorrer más de una determinada distancia (80 kilómetros suelen ser lo más habitual).

Los motivos por los que en los últimos tiempos se está prescindiendo de la rueda de repuesto son varios:

  • Las ruedas de los coches (neumático y llanta) cada vez son más grandes.
  • integrar una quinta rueda es cada vez más difícil y provoca aumento de peso y pérdida de capacidad de carga

Cada vez hay menos automóviles que lleven rueda de recambio completa por cuestiones de espacio y coste. Solamente suelen incluirla los modelos deportivos o de gama alta, pero por una cuestión práctica ya que llevan medidas de neumáticos diferentes en cada eje.

Una rueda de recambio puede pesar de 20 a 40 kilos (según su tamaño) y hay marcas que han logrado bajar uno o dos gramos sus emisiones de CO2 al suprimirlas.

Por otro lado, esta cuestión de espacio afecta al maletero, ya que puede ganar hasta 80 litros al ser eliminada la quinta rueda, el gato y las estructuras de espuma que suelen rodear el neumático y la llanta de recambio.

Gana por tanto más capacidad para el equipaje, o para colocar componentes mecánicos adicionales, como son los tanques de gas (en los modelos de GLP o GNC, gas licuado y natural, respectivamente) y los diésel modernos, que integran depósitos extra con una solución acuosa de urea (AdBlue) para reducir al mínimo los óxidos de nitrógeno (NOx).

¿En qué casos el seguro del coche cubre el cambio o reparación de las ruedas dañadas? 

La respuesta va a depender de varios factores:

  1. de tu compañía de seguros,
  2. y del tipo de seguro que tengas contratado.

Independientemente de la compañía que tengas contratada, si tienes un seguro de coches a terceros básico, con toda probabilidad no estará incluido este tipo de servicio ya que esta modalidad tiene como objetivo cubrir únicamente los daños causados a terceros, y no los propios, sean personales o materiales.

En el caso de que hayas contratado un seguro a terceros ampliado o un seguro de coche a todo riesgo con o sin franquicia, sí que podría ser posible que te beneficies de este servicio.

Recuerda que estas garantías no son iguales en todas las compañías aseguradoras. En el Corte Ingles Seguros te asesoraremos en detalle sobre las coberturas que necesitas. Todo se regirá según las condiciones generales que cada compañía tenga para cada producto.

Casos por los que tenemos que sustituir una rueda

Existen una serie de casos más frecuentes por los que se deterioren o pinchen nuestros neumáticos y que podrían obligarnos a repararlos, algunos de estos son:

  • Golpes en los bordillos o en la acera al aparcar. Aunque no lo creas pueden generar en el neumático fisuras o cortes y hacer que reviente.
  • Cortes producidos en la banda de rodadura o flancos que dañan la superficie del neumático, que pueden generarse circulando por la carretera sin darnos cuenta.
  • Desgaste excesivo y/o irregular de la banda de rodadura. Esto se puede dar por dos motivos: por falta ─desgaste en los bordes─ o exceso de aire ─desgaste en el centro─, o bien por conducir con un paralelo y equilibrado mal hecho.
  • Daños por un impacto que normalmente suele ser lateral. Se les conoce como “globos” o “huevos” y se forman en el flanco del neumático.