La mayoría de los coches que se conducen en España son de cambio de marchas manual, a diferencia de los novedosos coches eléctricos a los que nos vamos a ir acostumbrando en un corto/medio plazo.

En ocasiones, cuando vamos conduciendo nuestro coche manual y tenemos un descuido, pasamos de una marcha a otra que no es a la que deberíamos haber pasado con el embrague pisado y nuestro coche reacciona de forma brusca.

Ya que la palanca de cambios es el sistema que se encarga de enviar la fuerza del motor a las ruedas, conviene utilizarlo de forma adecuada para evitar el desgaste o rotura de alguna pieza.

¿Por qué sucede esto? ¿Qué consecuencias puede tener para nuestro coche saltarnos las marchas con el embrague pisado?

  • Si el cambio es ascendente no tiene por qué existir problema alguno para el automóvil siempre y cuando hayamos ido soltando el embrague lentamente para dar tiempo a que la transmisión y el motor se sincronicen correctamente.
  • Lo mismo sucede en el caso de una reducción de marcha brusca. Por ejemplo, si en un determinado momento tenemos que pegar un frenazo y no nos da tiempo a pisar el embrague.

Si las situaciones son menos controladas y tienen un punto más violento como por ejemplo, que no hayamos pisado el embrague lo suficiente o lo hayamos soltado antes de tiempo, pueden suceder consecuencias como:

  • Las ruedas pueden bloquearse.
  • Si pasamos de 2ª a 6ª, por ejemplo, podría desembocar en una avería de mayor grado.

En definitiva, estas prácticas no suelen suponer grandes averías o consecuencias graves en nuestro automóvil pero los especialistas recomiendan no llevarse a cabo muy a menudo. En este sentido, por lo que pueda pasar, conviene tener el coche protegido con un seguro afín a sus características y uso.