Que nos estamos poniendo mal el cinturón de seguridad es una advertencia que hace tiempo que llevan poniendo de relieve los diferentes organismos dedicados a la seguridad vial.

Este acto tan inconsciente es el que ha dado lugar a lo que se conoce como el síndrome del cinturón seguridad. Este nombre responde al conjunto de una serie de lesiones que se producen por el uso indebido del cinturón de seguridad.

Millones de vidas han sido salvadas gracias a este dispositivo que es uno de los elementos principales de seguridad en el vehículo junto con el airbag.

Pero algo que está diseñado para conducir protegidos puede convertirse en un elemento dañino para nuestra salud si no hacemos un correcto uso. Ponernos mal el cinturón de seguridad puede provocar lesiones mucho más graves de lo que imaginamos en un principio. Son elementos que paran de golpe el impacto de nuestro cuerpo con la parte delantera del vehículo, y lo hace ejerciendo una gran presión sobre nosotros. Si el cinturón de seguridad está mal colocado, es presión puede ser muy dañina.

Los niños son especialmente vulnerables en caso de que se use de forma incorrecta cualquier dispositivo de seguridad destinado a ellos. En el caso del cinturón de seguridad, si el cuerpo del niño no se encuentra colocado en la posición y altura correctas, el cinturón de seguridad no cumplirá bien su función ya que no se adaptará con la firmeza suficiente al cuerpo del menor. Si el cinturón de seguridad queda holgado, resultará un peligro para el niño. La importancia del cinturón de seguridad en los niños es vital y siempre debemos tener claro cómo debe ir ajustado y sobre qué zonas del cuerpo.

Para evitar el síndrome del cinturón de seguridad debemos evitar errores que son muy comunes y que efectuamos sin ser conscientes. Uno de ellos es el de colocar el cinturón por encima del brazo en vez de por debajo, llevarlo demasiado holgado o demasiado cerca de la zona del cuello o colocar la correa que sujeta de forma horizontal nuestro cuerpo por debajo del estómago.

Rozaduras, heridas, hernias, desgarros, fracturas o dislocaciones en las zonas del cuello, clavícula, estómago y zona lumbar son los daños más comunes que conforman el conocido como síndrome del cinturón de seguridad.

Ten en cuenta las consecuencias del mal uso de este importante sistema de seguridad para no lograr que el cinturón genere el efecto contrario para el que está creado. El cinturón de seguridad debe proteger, no lesionar.