Dolor muscular: causas, consejos y cómo te ayuda el seguro médico

Si estás dolorido y no sabes muy bien por qué, puedes sufrir dolor muscular. Aprovecha lo que te ofrece tu seguro médico y benefíciate de sus coberturas. Enfermedades
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El dolor muscular -también conocido como mialgia- se refiere a la sensación de malestar, dolor o molestia que se experimenta en los músculos del cuerpo. Su intensidad puede ser variable, oscilando desde una leve molestia hasta un dolor intenso que llegue a limitar la movilidad y afecte a nuestra calidad de vida.

Son diversas las formas en que puede manifestarse, y mientras algunas personas pueden sentir rigidez o tensión en los músculos, otras pueden experimentar sensación de dolor punzante, ardor o calambres. Estos dolores musculares pueden localizarse en áreas específicas o extenderse afectando a varios músculos.

En la mayoría de los casos, el dolor muscular es temporal y mejora por sí solo con el descanso, la aplicación de calor o frío, los estiramientos suaves y los analgésicos. Pero si el dolor persiste, empeora con el tiempo o se acompaña de otros síntomas preocupantes, es recomendable buscar atención médica.

Fisioterapia y más: la ayuda del seguro de salud en su tratamiento

La cobertura de tu seguro médico para el tratamiento del dolor muscular puede variar según la póliza que tengas. La gran mayoría de los seguros de salud incluyen la especialidad de fisioterapia y otros tratamientos relacionados con el dolor muscular, pero es importante estar al tanto de las garantías reflejadas en tu contrato de seguro.

La fisioterapia es un enfoque comúnmente utilizado en el tratamiento de la mialgia o dolor muscular. Los fisioterapeutas usan técnicas como masajes terapéuticos, ejercicios de fortalecimiento y estiramientos, terapias de calor o frío o electroterapia entre otros para ayudar al alivio del dolor muscular, para mejorar la movilidad y facilitar y agilizar la recuperación.

Tu seguro médico juega un papel importante en el alivio de tu dolor muscular, posibilitando la realización de las pruebas que necesites para encontrar su origen

Si necesitas citarte con un fisioterapeuta del cuadro médico de tu seguro, revisa las coberturas y asegúrate de que tienes ese servicio cubierto, las sesiones anuales que te corresponden y si tienes que solicitar una autorización previa o puedes acudir a consulta simplemente cuando te den la cita.

También puedes pedir una consulta con un médico de medicina general o con un traumatólogo que puede hacerte determinadas pruebas como ecografías, radiografías o resonancias para emitir un diagnóstico y te recomiende algunas sesiones de fisioterapia u otras terapias que también incluya tu seguro médico. 

Causas del dolor muscular

Entre las causas más comunes de dolor muscular encontramos el ejercicio intenso, la tensión muscular debido al estrés o la ansiedad, las lesiones o traumatismos musculares, la falta de estiramientos adecuados antes y después de la actividad física, la inflamación muscular y algunas patologías médicas como la fibromialgia, enfermedades musculares, algunas infecciones o por efectos secundarios de alguna medicación.

  • Ejercicio intenso: la práctica de ejercicio físico intenso o realizar actividades que no estamos acostumbrados a hacer puede causarnos dolor muscular, debido a la tensión que se ejerce sobre los músculos durante la actividad.
  • Estrés y tensión emocional: el estrés, la ansiedad y la tensión emocional pueden contribuir a que desarrollemos dolor muscular, ya que estos estados son capaces de provocar una tensión muscular excesiva, aunque no nos percatemos.
  • Lesiones o traumatismos musculares: los músculos también pueden lesionarse debido a traumatismos directos, como golpes o caídas, o por un uso excesivo si realizamos algún movimiento repetidamente y sin descanso.
  • Inflamación muscular (miositis): la miositis es una inflamación de los músculos, generalmente causada por una respuesta inmunológica anormal y puede estar asociada a enfermedades autoinmunes o infecciones por virus.
  • Infecciones: algunas infecciones virales o bacterianas, como la gripe o la mononucleosis, pueden a veces causar dolor muscular generalizado como parte de los síntomas con los que cursan.
  • Patologías musculares: algunas condiciones médicas, como pueden ser la fibromialgia, la polimialgia reumática u otros trastornos musculares, pueden provocar dolor muscular crónico o recurrente.
  • Efectos secundarios de medicamentos: alguna medicación, como las estatinas que se usan a veces para controlar el colesterol, pueden causar dolor muscular como efecto secundario en algunos pacientes, aunque no sea habitual.

Recuerda que estas son sólo algunas de las causas que pueden producir dolor muscular, pero hay muchas otras, así que si tu dolor se alarga en el tiempo o se añaden otros síntomas que te preocupen, no dejes pasar más tiempo y pide cita en tu seguro de salud.

Dolor en el pecho, ¿cómo saber si es muscular?

El dolor en el pecho es uno de los que más nos suelen preocupar, porque lo asociamos generalmente con cardiopatías, aunque no tiene que ser necesariamente así. En estos casos, lo mejor es acudir al médico para que nos diagnostique con corrección y pueda descartar enfermedades graves, pero podemos apoyarnos en algunas características que nos ayudan a determinar si ese dolor en el pecho es de origen muscular.

Si el dolor se intensifica al apretar o tocar esa zona determinada del pecho, si aumenta con ciertos movimientos del brazo, la respiración profunda o los estiramientos, si cambia con los movimientos de tu cuerpo (si te inclinas, te estiras o cambias de postura) o si has hecho ejercicios que incidan en el pecho, es muy probable que el dolor sea de tipo muscular.

Es importante tener en cuenta que estos síntomas no son definitivos y que otros problemas de salud, como problemas cardíacos o respiratorios, también pueden causar dolor en el pecho. Si tienes dolor en el pecho, especialmente si es intenso, prolongado o va acompañado de otros síntomas como dificultad para respirar, palpitaciones, sudoración excesiva o dolor que irradia hacia el brazo, el cuello, la mandíbula o la espalda, busca atención médica de inmediato.

Dolor muscular en las piernas y en los brazos

Hay varias razones por las que podemos sentir dolor muscular en piernas y brazos, como la actividad física intensa, la sobrecarga muscular que sobreviene al someter a nuestros músculos a un uso excesivo o un esfuerzo prolongado sin darles el descanso adecuado, las lesiones musculares, como desgarros o distensiones musculares, que pueden causar dolor agudo y localizado en piernas o brazos, o si sufrimos fatiga muscular, cuya causa es el esfuerzo excesivo o la falta de condición física. Si nuestros músculos no están acostumbrados a un determinado nivel de actividad, pueden acabar fatigados y bastante doloridos.

¿Cómo aliviar el dolor muscular? Tratamientos y consejos 

Si buscas aliviar tu dolor muscular, es muy recomendable seguir esta lista donde se mezclan tratamientos y consejos para conseguirlo.

Puedes aliviar el dolor muscular siguiendo algunas pautas sencillas
  • Descansa: dar tiempo a los músculos para descansar y recuperarse es importante. Evita actividades intensas que puedan empeorar el dolor muscular y deja que tus músculos se relajen para repararse.
  • Aplica calor o frío: te ayudará a aliviar el dolor muscular. La aplicación de calor puede ayudar a relajar tus músculos y mejorar la circulación sanguínea, mientras que el frío puede reducir la inflamación y calmar la zona dolorida.
  • Masajea: el masaje suave en el área afectada te ayudará a relajar los músculos y la tensión. Busca un fisioterapeuta en el cuadro médico de tu seguro de salud y pide cita.
  • Estira: los estiramientos suaves y adecuados contribuyen al alivio del dolor muscular. Eso sí evita hacer estiramientos bruscos que puedan empeorar la situación. Los estiramientos de espalda son muy beneficiosos para relajar esa zona, generalmente la que más consultas genera, según los profesionales.
  • Hidrata: la deshidratación contribuye a la aparición de calambres y dolor muscular, así que no te olvides de ingerir abundante líquido
  • Controla tu postura: mejora tu forma de sentarte y alinear tu cuerpo adecuadamente durante las actividades que llevas a cabo cada día. Si pasas muchas horas sentado en tu trabajo, ajusta la ergonomía de tu entorno y evita tensiones musculares.
  • Cuida tu actividad física: si el dolor muscular lo motiva el ejercicio, recuerda calentar antes y aumentar su intensidad y su duración gradualmente para permitir la adaptación de tus músculos y que se vayan fortaleciendo sin sobrepasar sus límites.
  • Analgesia: analgésicos como el ibuprofeno o el paracetamol te ayudarán a aliviar el dolor muscular. Sigue siempre las indicaciones del prospecto o consulta a tu médico y tu farmacéutico de confianza para asegurarte de que los utilizas de manera responsable.

¿Cómo prevenir los dolores musculares?

La prevención es un arma importante para intentar evitar ese dolor muscular en el que nos centramos hoy. Hay ciertas recomendaciones que podemos seguir para conseguirlo y muchas de ellas las hemos visto ya como parte de la lista que deberíamos seguir para aliviar el dolor. 

Si quieres prevenir los dolores musculares, no olvides calentar antes de llevar a cabo cualquier tipo de actividad deportiva (y estirar antes y después, o incluso incorporar una rutina de estiramientos), fortalecer tu musculatura de manera equilibrada, tener cuidado con la intensidad de los ejercicios que realicemos, incrementándola gradualmente, mantener posturas adecuadas tanto estando de pie como sentados o acostados, descansar adecuadamente o hidratarnos con regularidad (sobre todo, antes y después del ejercicio).

Cada cuerpo es distinto y escucharlo nos ayudará sin duda a encontrar el equilibrio y la ayuda de los profesionales de la salud que necesitamos para mantener el dolor muscular a raya.