Es más que probable, que la mayoría de la población española sea propietaria de una vivienda, siendo este uno de sus mayores bienes patrimoniales. Por ello tener asegurada nuestra casa debe ser un factor primordial.

Si bien, legalmente no es obligatorio, aunque más que recomendable si queremos ahorrarnos muchos disgustos, excepto si la vivienda está hipotecada. En este caso, la reforma de la ley del mercado hipotecario, marca la exigencia de que exista un seguro que cubra los daños que puedan ocasionarse en el inmueble. Para ello debemos tener en cuenta una serie de requisitos como son: que el valor de la tasación y la suma asegurada deben coincidir, excluyendo el valor de los bienes que no son asegurables por naturaleza.

Esta obligación es aplicable a títulos hipotecarios emitidos en conformidad con la normativa del mercado hipotecario. Por lo que el seguro de incendio sí que es obligatorio para aquellas hipotecas cuyo titular es el banco.  

Generalmente, el banco te concede el préstamo exigiendo a cambio una póliza que incluya el capital de continente y el seguro frente a incendios, ya que, para el banco, la casa es la garantía que tiene si no se cumple el pago.

Los motivos para contratar un seguro del hogar pueden ser múltiples, pero siempre tendrás que pensar bien qué tipo de póliza escoger.

Este tipo de pólizas permite proteger tres aspectos de una casa: el continente, el contenido y la responsabilidad civil.

El contenido es el que recoge aquellos bienes que se encuentran en el interior de la vivienda y que, por tanto, pertenecen tanto al asegurado como a los habitantes que residen en ella. Como son: el mobiliario, electrodomésticos, joyas...

Por otro lado, la garantía de responsabilidad civil cubre los daños materiales y personales que la vivienda o sus inquilinos causen a terceros. Es decir, que si nuestro vecino sufre una gotera o humedad a nuestra causa, la reparación de los daños quedan cubiertos.

Pero ¿qué es el continente de un seguro de Hogar?

El continente engloba todos los elementos de la construcción y estructura de un hogar. O sea que, está formado por todos los materiales que forman parte de la construcción de la vivienda.

Para analizar qué es el continente en los seguros de hogar, debemos tener en cuenta aquellos elementos que venían en la vivienda en el momento de su entrega, además de todos los que se utilizaron en su construcción, reforma, mejora o rehabilitación.

Por lo tanto, es continente:

- Estructura de la vivienda: paredes, tejado, suelos, pavimentos…

- Instalaciones de la casa: tuberías de gas, de agua, instalación eléctrica, telefónica, calefacción, sanitarios.

- Decoración fija: pintura, rodapiés, moquetas, parqué, tarima, elementos decorativos.

- Elementos fijos extras: ascensores, jardín, garaje, trastero… Siempre y cuando sea elementos de uso particular y propios del hogar.

¿Cómo se calcula el valor del continente?

Llegado el punto de contratar el seguro de Hogar las aseguradoras suelen pregunta a los clientes qué capital quieren incluir en concepto de continente de su vivienda. No obstante, es bastante habitual desconocer el valor del mismo y las compañías suelen ofrecer a sus clientes una estimación. Para ello, debemos tener en cuenta que el valor del continente por el que se suscribe en el momento, no es el mismo que cuando se compró, ni el que tiene si se vende, sino el coste de su reparación.

Queda excluido el valor del suelo, ya que que no se trata de un concepto asegurable, puesto que en el caso de que la vivienda quedara destruida éste mantiene su valor y sigue siendo propiedad del dueño.

Para calcular el valor de nuestra vivienda, las aseguradoras multiplican los metros cuadrados de la superficie construida que tiene la casa por el coste medio que tiene la reconstrucción de una de similares características. También se tienen en cuenta el tipo de vivienda, la calidad de la construcción, y sus materiales, y la zona geográfica donde está edificada.

Es importante saber que, en el momento de contratar la póliza, el tomador puede elegir entre optar por un valor total que se estime según la estructura de la vivienda, o bien, por una suma predeterminada que es independiente del valor real de la vivienda.

Finalmente, el valor contratado será el importe máximo por el que podrá ser indemnizado el tomador en caso de que el continente de su hogar sufra un siniestro, por lo que realizar una correcta valoración de los tres factores (continente, contenido y responsabilidad civil) debe cubrir la totalidad de daños posibles.