¿Recuerdas la última vez que lavaste tu almohada?

En general, es una buena idea hacerlo al menos una vez al año -aunque recomendamos hacerlo en cada cambio de estación- para mantenerla fresca, limpia y libre de ácaros del polvo. A mano o a máquina, esta tarea te ayudará literalmente a disfrutar de un sueño placentero por las noches.

 

Las almohadas pueden ensuciarse rápidamente por el uso diario. La suciedad, el polvo, el sudor, la saliva, las bacterias e incluso el moho o los hongos pueden acumularse dentro de las almohadas con el paso del tiempo, provocando olores desagradables e incluso llegando a romper la trama que sirve de soporte. Para asegurarte de que tus almohadas se mantienen frescas y libres de gérmenes, es importante limpiarlas cada pocos meses. Aunque puedan parecer grandes y voluminosas, lavar y secar almohadas es más simple de lo que parece.

Aprende cómo lavar las almohadas, mantenerlas limpias y cuándo reemplazarlas.

 

· Cómo lavar almohadas de plumas o fibras sintéticas en la lavadora

La mayoría de las almohadas de plumón y relleno de fibra sintética son aptas para lavadora. Si tu lavadora tiene capacidad suficiente, recomiendan lavar dos almohadas a la vez para mantener la lavadora equilibrada y no dañarla.

Sobra decir que siempre debes leer la etiqueta de cuidado de la almohada y seguir las instrucciones. Si has cortado la etiqueta o ya está ilegible, usa este “paso a paso” como guía:

  • Selecciona un ciclo suave
  • Usa agua tibia
  • Añade una pequeña cantidad de detergente (un exceso sería muy difícil de aclarar)
  • Recuerda agregar un aclarado extra y centrifuga con agua fría.
  • Seca las almohadas en la secadora en un programa para prendas de pluma; ayuda mucho introducir alguna pelota de tenis en el tambor, para que las vaya golpeando y las deje bien mullidas.  

 

· Cómo lavar almohadas de espuma

Desafortunadamente, las almohadas de látex o de espuma viscoelástica no pueden lavarse directamente en la lavadora. Si bien estas almohadas son resistentes a los ácaros del polvo, es importante limpiarlas con regularidad. Como siempre, debemos consultar las instrucciones de lavado en la etiqueta de la almohada o en su caso, seguir este método:

  • Retira las fundas de almohada

Para eliminar el polvo o la suciedad de la almohada, pasa la aspiradora por ambos lados o ponla en la secadora en el ciclo de solo aire (sin calor) durante 20 minutos

  • Limpia las zonas sucias con un paño humedecido en una solución jabonosa suave y enjuaga ligeramente con otro paño húmedo
  • Deja que la almohada se seque al aire por completo antes de volver a colocarla en la cama.
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Una vez hemos lavado nuestras almohadas, es muy aconsejable seguir unas pautas de mantenimiento para conservarlas frescas y limpias por mayor espacio de tiempo.

 

· Mullir las almohadas todos los días

El esponjado regular ayuda a mantenerlas en buenas condiciones. Tómate unos minutos cada día para esponjar las almohadas de tu cama y almohadones de tu sofá para librarlos del polvo y que recuperen su forma.

 

· Aspirar las almohadas de espuma

Hemos visto que estas almohadas no pueden lavarse. Se recomienda rociarlas con almidón de maíz, dejarlas reposar durante una hora o un poco más y luego pasar la aspiradora por ambos lados.

 

· “Refresca” las almohadas en la secadora

Pon tus almohadas en la secadora cada mes para eliminar gran parte del polvo. Incluye un paño humedecido en vinagre para ayudar a eliminar el moho y los hongos.

 

· Utiliza protectores de almohada

Los protectores de almohada te permiten ganar más tiempo entre la limpieza y limpieza completa de la almohada. Puedes lavar esta funda en la lavadora una vez al mes.

 

· Cambia las almohadas tras dos años de uso

Si bien la limpieza regular puede prolongar su vida útil, las almohadas deben reemplazarse aproximadamente cada dos años. Sabrás cuándo es el momento de adquirir una nueva si la tuya ya no te brinda suficiente soporte, la notas abultada e incómoda, o desarrolla olores o manchas que ya no se pueden quitar.

Una forma infalible de saber cuándo tirarla es doblarla por la mitad y si no vuelve a su forma, es hora de salir de compras.