Proteger nuestro hogar y nuestros bienes es algo que todos procuramos hacer en vida. La contratación de seguros, la instalación de sistemas de seguridad, de alarmas, de cajas fuertes, etc. son acciones habituales. Pero pocos piensan en lo que ocurrirá con esos bienes tras su fallecimiento. En España son pocos los que se preocupan de elaborar un testamento en vida para dejar bien definida su voluntad.

¿Alguna vez te has preguntado quién hereda si no haces testamento? Muchas personas, cada vez más conscientes de lo que puede ocurrir si no se deja preparado un testamento antes de morir, están decidiendo dar este paso.

Un ejemplo claro lo podemos ver en las ofertas de hipotecas tan desmesuradas que se ofrecieron durante la burbuja inmobiliaria. Muchas personas pasaron a ser propietarios de viviendas. Pero ¿qué ocurriría con eses inmueble si el propietario falleciese? Muchos vieron la oportunidad de adquirir un piso o una casa sin plantearse esta pregunta.

En caso de no existir un testamento, el Código Civil establece un orden de sucesión. Así se heredarían los bienes de una persona fallecida que no ha realizado testamento en vida:

  • De existir hijos  o descendientes de los hijos, estos se convertirían en herederos de todos los bienes.
  • En ausencia de hijos y nietos, los herederos serían los padres de la persona fallecida y ascendentes de los mismos.
  • En ausencia de los miembros familiares mencionados en los dos puntos anteriores, sería el o la cónyuge de la persona fallecida la que heredaría todo.
  • De no existir cónyuge, los herederos serían los posibles hermanos, después primos y por último sobrinos.
  • El último en la lista de herederos de bienes de una persona fallecida que no ha realizado testamento, sería el Estado.

Muchas personas al contraer matrimonio se cuestionan si tramitar separación de bienes o gananciales. Otras contratan a los mejores gestores para salvaguardar su dinero… en definitiva nos preocupamos en vida por la situación de nuestros bienes sin pensar quién podrá disfrutar de ellos en nuestra ausencia.

El testamento es la única manera que hay para que los sentimientos del propietario de los bienes se respeten. El cónyuge, por ejemplo, sólo podría disfrutar de un tercio de la herencia en usufructo en caso de que existieran hijos u otros familiares y no se hubiera redactado y firmado ante notario un testamento en vida. Si esta situación le parece injusta al propietario de los bienes, la única manera de hacer una repartición más igualada sería elaborando dicho testamento antes de morir.