Cómo prepararse para el Camino de Santiago

Un viaje que todos deberíamos hacer una vez en la vida. Andando, en bici o a caballo, lo importante es planificarlo y prepararse bien. Te contamos qué puedes hacer para ello. Viajes

El Camino de Santiago ha sido y es visitado por millones de personas cada año. Existen muchos caminos para llegar a la ciudad de Santiago de Compostela, todos ellos son rutas de gran belleza en las que el caminante podrá disfrutar de paisajes inigualables, cultura, gastronomía, naturaleza y arte.

Las principales rutas para hacer el Camino de Santiago

  • Camino Francés: parte desde Saint Jean Pied de Port (Francia). Este camino, además de ser el más conocido, es el que muchos eligen para hacer a lo largo de varios años, es decir, realizando cada año un tramo diferente hasta completarlo. 
  • Vía de la plata: sale desde Sevilla y es el más largo, con un total de 890 kilómetros. 
  • Camino Portugués Central: comienza en Lisboa y recorre prácticamente todo Portugal, bordeando su costa. Es un camino prácticamente paralelo al de la Vía de la Plata, pero esta vez, con costa y algunos kilómetros menos.  
  • Camino Portugués por la costa: nace en la bella ciudad de Oporto.
  • Camino del Norte: se inicia en Irún y muchos peregrinos y conocedores de esta experiencia cuentan que es el más bonito, pero también el más duro, ya que hay muchos tramos de montaña. 
  • Camino Primitivo: tiene su salida en la ciudad asturiana de Oviedo. 
  • Camino Inglés: parte desde Ferrol o Coruña. 

Además, todos aquellos peregrinos que, tras visitar al apóstol Santiago se quedan con ganas de más, pueden continuar su aventura hasta Muxía o Finisterre. Del mismo modo, también se puede realizar un camino hasta Santiago de Compostela desde ambos puntos. 

Saber cómo prepararse para el Camino de Santiago te permitirá disfrutar sin contratiempos de esta ruta de peregrinación mundialmente conocida.

Cómo hacer el Camino

La mayoría de las personas que se deciden a hacer el Camino de Santiago optan por realizarlo a pie o en bicicleta, aunque los hay que lo hacen a caballo. Son rutas largas con tramos muy bellos, pero también duros. Por eso es importante saber cómo prepararse para el Camino de Santiago en todos los sentidos. 

Si eres de los que ha decidido peregrinar hasta Santiago de Compostela, elige la ruta que vas a seguir y toma nota de los siguientes consejos para preparar tu viaje y vivir una experiencia inolvidable.

Decide el momento adecuado

Si eres de los que quiere llegar a Santiago de Compostela el día del apóstol (el 25 de julio), debes saber que, como tú, habrá miles de personas con la misma intención. En esta época del año, el Camino de Santiago se satura de visitantes. Por lo tanto, si no te importa demasiado la fecha, lo más cómodo es realizar el Camino de Santiago en otro mes más tranquilo. 

Además, también es conveniente saber elegir la fecha adecuada dependiendo de qué camino realices. Por ejemplo, el mes de agosto para cualquier camino que incluya tramos de León y alrededores, puede ser demasiado caluroso y las etapas se pueden llegar a convertir en una pesadilla. Quizá ese mes es mejor para el Camino Inglés. En la actualidad hay mucha información en la red y, sobre todo, opiniones de otras personas que lo han realizado. Nada como la experiencia de los demás para que tu camino sea perfecto.

Ten en cuenta la climatología

Al hilo de lo citado anteriormente, mejor evitar las semanas finales de otoño y el invierno. El agua y el frío pueden hacer verdaderos estragos en el caminante y se trata de disfrutar, no de sufrir o coger un resfriado que nos impida seguir. Iniciar el Camino con un seguro de salud también es útil para estos viajes nacionales, no lo olvides.

Elige la ruta

Ten claro el punto de partida y el tiempo del que dispones para llegar hasta Santiago de Compostela. Calcula los kilómetros que debes realizar cada día e infórmate de qué albergues, hostales y hoteles puedes encontrar en cada descanso.

Elige calzado y ropa cómodos

Nunca estrenes ropa ni calzado en el momento del camino, trata de estrenarlo en las semanas o meses previos para “darle forma”, sobre todo en el caso del calzado. De esta manera, puedes evitar ampollas innecesarias si haces el camino a pie. Además, no debes olvidar nunca llevar en el equipaje unas chanclas para descansar los pies cuando realices paradas entre una y otra ruta.

No olvides los elementos imprescindibles para realizar el Camino de Santiago

Sea el mes que sea, no serás un buen peregrino si no llevas siempre encima un chubasquero (el norte, es el norte), linterna, navaja multiusos, un pequeño botiquín, gorra y cantimplora (imprescindible).

La experiencia es un grado

Como comentábamos anteriormente, hablar con personas que han vivido esta experiencia o leer opiniones en la red puede enriquecer mucho nuestra aventura. Por ejemplo, llevar vaselina o aceite de almendra para masajear los pies antes de ponerse los calcetines cada mañana, puede hacer que no nos salgan rozaduras. ¿Lo sabías? Seguro que hay muchos más trucos que la mayoría de novatos no sabemos. Indaga en la red y busca cuantos más, mejor.

Entrena tu cuerpo meses antes

Aunque cuentes con todo el material y planifiques tu ruta con antelación, tu cuerpo también debe prepararse. Unos meses antes de la fecha de salida prevista, date paseos todos los días. Empieza por caminatas de media hora y ve aumentando el tiempo según te vayas sintiendo cómodo. Las etapas se alargan entre 20 y 30 kilómetros por lo que no vale salir a caminar de forma tranquila por los alrededores de tu casa, no; se trata de hacer caminatas de fondo para, llegado el momento, estar en forma y afrontar con energía cada una de las etapas. 

No debes olvidar que andarás miles de metros cada día, por lo que debes estar en forma y llevar un botiquín “antiampollas” a mano en la mochila.

Esperamos que gracias a estos consejos puedas disfrutar esta experiencia inolvidable y única sin más preocupaciones que la de llegar a la siguiente etapa de tu viaje.

Eso sí, no olvides ir a sellar la Compostelana en cada una de las paradas, será lo que acredite que efectivamente, has sido un peregrino como mandan los cánones. ¡Buen camino!

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