Quien haya estado en la Torre de Londres habrá quedado fascinado por sus historias y el lujo que sus muros albergan, ya que actualmente a parte de ser un edificio de reclamo turístico alberga las famosas joyas de la corona.

Pero la historia de la Torre de Londres viene de muy lejos y ha sido escenario de numerosos hechos históricos de la historia de Inglaterra y en sus muros aguardan historias de lo más oscuras.

Primera construcción

El complejo fortificado que hoy conocemos, no tiene nada que ver con lo que fue en sus inicios. La Torre Blanca, fue la primera construcción. Una fortaleza encargada hacia 1076 por Guillermo el Conquistador. Este Rey había obtenido la Corona por la fuerza doce años atrás, tras derrotar en Hastings al cuñado y, para muchos, legítimo heredero de Eduardo el Confesor, que murió sin descendencia.

Era un edificio de piedra de unos 1.170 m2 y más de 27 m de altura, de color blanco reluciente, y podía divisarse desde varios kilómetros a la redonda, todo un hito para la época.

Pero el rey Guillermo no era nada popular entre los ingleses ya que le consideraban un extranjero advenedizo. Por este motivo decidió reforzar las murallas y mandó construir un bastión con los últimos avances en tecnología militar y las comodidades propias de una residencia real.

Aunque Guillermo el Conquistador no llegó a ver terminada la Torre Blanca, sus sucesores, si hicieron uso de ella. Durante la Edad Media fue utilizada como refugio en momentos de inestabilidad política, cuando los soberanos veían peligrar su posición.

Nuevas construcciones

En los años posteriores se llevaron a cabo numerosas obras y reformas. Las primeras las emprendió en 1189 el obispo Longchamp, canciller de Ricardo Corazón de León, en cuanto esté partió a Tierra Santa.

A esta le siguieron las construcciones de Enrique III. Un rey que tenía numerosos enemigos, motivo por el que añadió una muralla, un foso y nueve torres, entre ellas la de Wakefield, la de Lanthorn y la de Beauchamp.

Sin embargo, fue su hijo, Eduardo I, el que convirtió en un bastión el conjunto de edificios que hoy conocemos como la Torre de Londres. Erigió una segunda muralla y un segundo foso para obtener dos líneas de defensa concéntricas. También construyó nuevos aposentos, estableció allí la Casa de la Moneda y fue el primero en instalar calabozos permanentes. Unas reformas que costaron a la corona la escalofriante cifra de 21.000 libras, una cantidad astronómica si tenemos en cuenta que se hicieron en el siglo XIII.

Una torre sangrienta

La Torre de Londres ha sido testigo de batallas, asedios, presos y asesinatos en su larga historia.

Desde finales de la edad media hasta principios del siglo XX fue utilizada como almacén de pólvora y armamento. De hecho, durante la guerra de los 100 años se acumularon en la torre cientos de armas llegadas de todo Inglaterra para enviarlas a las tropas. Gracias a su posición privilegiada de la Torre de Londres, se podía distribuir el armamento fácilmente a través del río Támesis.

Pero sin duda el rey que cometió más decapitaciones en la torre fue Enrique VIII. En 1533, ordenó construir unos lujosos aposentos para su segunda esposa, Ana Bolena, y tres años murió decapitada a escasos metros de allí. De hecho, aún se puede ver allí una reproducción del cojín, en cristal, donde cayó la cabeza de Ana. La misma suerte correrían Catalina Howard, la quinta esposa de Enrique VIII, y Tomás Moro, antiguo amigo y canciller, que pagó con la vida el haberse opuesto a la ruptura oficial del rey con la Iglesia de Roma.

Pero sin duda los habitantes más curiosos son los cuervos. Se supone que la monarquía inglesa llegará a su fin el día en que los cuervos de la Torre de Londres la abandonen. Aunque ciertamente, nunca se irán ya que hacen una “trampa”: los siete cuervos que alimentan los beefeater (seis más uno de repuesto) se les recorta una de sus alas.

Que ver en la Torre de Londres

La Torre de Londres forma parte del Patrimonio de la UNESCO desde el año 1988, es una de las atracciones turísticas más visitadas de Londres. Hoy en día en esta construcción albergar exposiciones y actividades que podemos visitar:

  • Las joyas de la corona: hoy en día, la única forma de ver de cerca las joyas de la corona es visitando la Torre de Londres. Están custodiadas por la guardia real en la Jewel House, y son las mismas que usada habitualmente la Reina de Inglaterra.
  • Royal Beasts: Hace años los reyes utilizaron esta fortaleza, como casa de fieras, una especie de zoológico privado, que contaba con decenas de animales salvajes y exóticos. Hoy en día solo quedan unas esculturas de tamaño real, que transportarán a otra época.
  • Actividades familiares: es habitual que se organicen eventos y actividades para familias en esta fortificación. Además, los niños menos de 5 años pueden acceder al monumento de forma gratuita.
  • Defend The Tower: Tres veces al día se recrea de forma interactiva un ataque a la Torre de Londres. Si quieres revivir una parte de la historia, no te lo pierdas.
  • Ceremonia de llaves: esta ceremonia nocturna se lleva celebrando desde hace más de 700 años. Aunque la entrada es gratuita, esta debe reservarse anticipadamente en la página oficial. Pero si vas a querer asistir ten en cuenta que los tickets se agotan con 10 meses de antelación y son siempre muy difíciles de conseguir.
  • Royal Armouries: Aquí se encuentra el Museo Británico de Armas, en la que podréis observar parte del arsenal utilizado por el regimiento real a lo largo de la historia.
  • The Fusilier Museum: En esta parte podrás descubrir la historia del regimiento de infantería británico desde su fundación en ese mismo lugar, en el año 1685. La exposición incluye uniformes antiguos, galones, banderas…

La entrada a la torre incluye el acceso a la mayoría de estas exposiciones y permite disfrutar de un tour guiado por un auténtico guardia Beefeater. Eso sí, la mayoría son en inglés, pero igualmente merecen la pena.

Si no conoces Londres, o te has dejado esta construcción por conocer no te la pierdas en tu próximo viaje.