Antes de explicarte por qué es absolutamente necesario  que visites el Valle del Jerte, vamos a ponerte en contexto: se trata de una comarca natural situada al norte de Extremadura que cuenta con más de un millón y medio de árboles que cada primavera florecen y tiñen el paisaje de blanco, construyendo una espectacular escena que deja cautivado a todo el que lo visita.

Es probable que ya hayas oído hablar de este paraje puesto que se trata de una de las excursiones más populares entre los españoles. Esta comarca extremeña limita con Salamanca y Ávila, por lo que, si vives cerca y todavía no has ido, no sabemos a qué estas esperando… Quieres que te demos alguna razón más para ir hasta allí, ¿verdad?, no te preocupes, ahí van:

  • Mirador del Valle. Al lado del Jerte se encuentra un pequeño pueblo llamado El Torno que, con su altura de 800 metros, constituye el balcón perfecto para contemplar el paisaje, ¡no te olvides de la cámara!
  • Museo de la cereza. Sí, existe. Y no podía estar en otro lugar que no fuese en el Valle del Jerte. Anímate y conoce la forma de vida de los agricultores de esta zona que dedican su trabajo al cultivo de la cereza para comercializarla por todo el mundo.
  • Cabezuela del Valle. Hemos elegido este pueblo porque está declarado Conjunto Histórico Artístico, pero podríamos haber escogido cualquiera de los 11 que conforman la mancomunidad del Jerte. Todos ellos conservan una estética medieval digna de ver.
  • Piscinas naturales. Si tienes la suerte de poder visitar este paraje natural en un día de calor, pon la guinda a la jornada dándote un chapuzón en las piscinas naturales del río del Jerte. Eso sí, ten cuidado porque el agua está muuuuy fría…
  • Plasencia. Una ciudad amurallada con dos catedrales, un acueducto medieval, murallas, conventos palacios… ¿Seguimos?

Solo por ver los cerezos en flor merece la pena visitar el Valle del Jerte, pero, como ves, no es lo único que puedes hacer. Si te gusta el contacto con el campo, las flores y el turismo rural, ¡prepara un viaje al Jerte!