Hay personas que poseen algún tipo de manía o predilección por elegir un asiento u otro a la hora de viajar en avión. En ocasiones, es por comodidad y otras es para tranquilizarnos ante el miedo o inseguridad que la mayoría de las personas sentimos (aunque sea un poco) cuando viajamos en avión.

A decir verdad, es el medio de transporte más seguro pero, siempre suele haber mitos e historias sobre accidentes y falsas creencias ideadas por el cine, que provocan en nosotros cierta inseguridad cuando volamos. A fin de cuentas, ¡estamos volando! Es un tanto desafiante a la gravedad…

Si nos sirve para tranquilizarnos, podemos elegir el asiento que más nos interese pero, ¿se sabe a ciencia cierta qué asientos son los más seguros en un avión?

Expertos viajeros aseguran que, en vuelos superiores a 3 horas, no está demás hacer el check-in online eligiendo los asientos más cercanos a las salidas de emergencia. Así, tendremos más espacio para poder alargar las piernas y, al menos, estar más cómodos que el resto de pasajeros.

Según un estudio de la Universidad de Greenwich, llevado a cabo sobre una muestra de 105 accidentes, aterrizajes forzosos e incendios en un avión, los asientos más peligrosos son los que se sitúan más alejados de las salidas de emergencia. Por tanto, nos referimos a la parte delantera y trasera del avión. Siendo los pasajeros de la parte delantera los que más posibilidades tienen de escapar ante un incendio.

Por otro lado, según este estudio supervisado por las Autoridades de aviación civil de Inglaterra, los asientos más cercanos al pasillo también son más seguros. Además, son muy recomendables para las personas que padecen aerofobia ya que los movimientos del avión se notan menos.

En teoría, cada uno de los pasajeros de un avión deben poder salir del mismo pasados 90 segundos desde la apertura de puertas pero, tras diversas experiencias se ha demostrado que se suele tardar algo más ya que hay diversos factores que influyen y, en estado de nervios, no todos los pasajeros reaccionan igual. Por ello, siempre es conveniente estar bien asegurados cuando viajamos para poder protegernos y también a nuestros familiares, en el caso de que nos suceda algo grave.