Si bien es cierto que el centro de la ciudad es el lugar donde se condensan la mayor parte de actos y sus calles están constantemente llenas de alboroto, gente, ruido y buen ambiente, ¡que para eso son las Fallas!

Desde el año 2016 las fallas Son Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO y esto ha hecho aumentar considerablemente la tasa de reservas hoteleras durante estos días ya que ha supuesto un gran escaparate al turismo internacional.

Solo en la ciudad de Valencia hay más de 300 comisiones falleras es decir, una especie de peñas o asociaciones y todas ellas disfrutan alrededor de un monumento que, a fin de cuentas, es el protagonista de las fallas incluso de todo el año pero eso ya os lo contaremos más adelante.

Tanto si es la primera vez que visitas las fallas como si eres un visitante habitual (aunque seguramente ya sabrás lo que te vamos a contar) siempre hay que visitar una serie de monumentos falleros que suelen ser los más impresionantes, ganen premios o no, y los más dignos de ver. Además la mayoría están en un radio de 3-4 kilómetros y pueden divisarse fácilmente entre uno y dos días. Eso sí, si quieres ir a ver fallas exclusivamente, recomendamos que lo hagas por la mañana para evitar las colas y las aglomeraciones que se hacen por la tarde noche, esto es así, ¡son fallas! Pd. Mejor dejemos al perro en casa, nos lo agradecerá.

Pues bien, algunas de las fallas que no te debes perder son:

  • Falla Convento de Jerusalén – Matemático marzal
  • Falla Cuba – Literato Azorín
  • Falla Sueca – Literato Azorín: tanto en esta falla como en la anterior podrás disfrutar diariamente alrededor de las 20:00h de espectáculos de luz y música en sus calles iluminadas.
  • Palla Reino de Valencia – Duque de Calabria
  • Falla Exposición – Micer Mascó
  • Falla Almirante Cadarso – Conde Altea
  • Falla Na Jordana
  • Falla Plaza del Pilar
  • Falla L`Antiga de Campanar, esta es quizá la más alejada del centro aunque se puede ir andando desde Nuevo Centro o en Metro.

Ahora solo queda ponerse un pañuelo fallero al cuello, contratar un seguro de viaje y disfrutar como si fueran nuestras últimas fallas.