Cuando estás reservando un viaje, la mayoría de las veces, no contratas un seguro para realizar dicha escapada. Piensas: ¡Con lo que me ha costado el viaje, como para pagar un gasto extra!

Pero puedes equivocarte porque nunca sabes si vas a tener un percance, por pequeño que sea, y tener contratada una garantía que te cubra cualquier contratiempo te ahorra muchos quebraderos de cabeza.

Hay muchos tipos de seguros de viajes, con distintos precios y, por lo tanto, con coberturas diferentes. Antes de contratarlo, piensa cuales pueden ser los problemas que te pueden surgir en tu viaje, para elegir el que mejor se adapte a tus necesidades.

¡Es necesario!

Te mostramos algunos ejemplos de situaciones reales que te harán cambiar de opinión a la hora de contratar un seguro de viaje:

  1. Te roban y necesitas un traductor para poner la denuncia. Un robo es una situación muy normal desgraciadamente, que si te puede pasar en tu propia ciudad imagínate en un país extranjero. El hecho de no saber el idioma del destino y no poder comunicarte impide que puedas poner una denuncia del robo. El traductor es un gasto añadido, que quizás te salga incluso más caro que haber contratado inicialmente un seguro de viaje.
  2. El vuelo se retrasa y pierdes una excursión contratada.
  3. Rompes algún objeto de valor en un hotel.Un televisor de última generación, un jarrón de auténtica porcelana china, si tienes contratado un seguro de viaje no deberías de preocuparte, aunque esto no quiere decir que si lo tienes contratado puedes destrozar la habitación de un hotel.
  4. Te rompes un pie y necesitas dos asientos de avión para volver a tu casa.
  5. Te fallan las tarjetas de crédito y débito y necesitas dinero en efectivo.