De esta forma parecerá que no estás haciendo ningún tipo de esfuerzo. Sí, es muy sencillo, se trata de mejorar únicamente 3 puntos de nuestra vida, los que queramos, pero que tengan que ver con nuestra alimentación o vida sana. No debe resultar algo forzado, el ideal es que los cambios se realicen en alguna actividad o rutina que hagamos diariamente. A continuación, os exponemos algunas ideas que podéis llevar a cabo a partir de hoy mismo, nada de mañana, ¡cuanto antes mejor!

  • Incluye pequeñas dosis de ejercicio en tu vida diaria. Por ejemplo, evitar las escaleras mecánicas en el metro o el ascensor cuando llegas a casa o a la oficina harán que muevas tu cuerpo sin demasiado exceso en lugar de estar parad@.  Si tienes la oportunidad, sustituye los trayectos cortos en coche por la bicicleta. En poco tiempo empezarás a notar cambios. Por ejemplo, tu resistencia física aumentará y, sin darte cuenta, te notarás más en forma. Además, la bicicleta es muy cómoda para este tipo de recorridos. Si no te lo parece, prueba utilizándola cuando tengas que hacer pequeños recados de ida y vuelta, poco a poco te acostumbrarás y le “pillarás el gustillo”. 
  • Ley de Pareto en los platos. 20% de aquello que engorde demasiado pero que sea necesario para nuestra salud como: pasta, carnes, etc. Y 80% de verduras o similar. Nunca quedarás con hambre y comerás sano. También puedes llevar a cabo otra estrategia, ¡utiliza platos más pequeños! No es lo mismo un plato pequeño lleno de comida que un plato grande con la misma ración, en este último caso tu cerebro creerá que has comido poco. 100% real.
  • Agua tibia con limón más de 15 minutos antes de desayunar. Esencial para limpiar el organismo día a día. 

Incorporar estas rutinas no cuesta tiempo ni dinero y ayudarán a mejorar nuestra salud. Una vez puestas en práctica no podremos vivir sin ellas. ¡Prueba y nos cuentas!