España es productora de uno de los más exquisitos manjares que nos ofrece la naturaleza: el aceite de oliva virgen extra, un líquido de oro, no sólo por su colorido y delicioso sabor, sino también por su enorme valor nutricional y sus innegables propiedades beneficiosas para el cuidado de nuestra salud.

Incluido en la dieta mediterránea, una de las más recomendadas por todos los profesionales de la salud por ser de las más sanas y equilibradas, el aceite de oliva virgen extra para combatir enfermedades cardiovasculares es un hecho que ahora ha quedado científicamente demostrado tras años de investigación.

¿Cómo? Gracias al estudio científico conocido como “PREMIDED” (Efectos de la dieta mediterránea en la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular), con el que un gran grupo de la comunidad científica ha querido certificar con datos demostrables, verídicos y cuantitativos, que, en concreto, el aceite de oliva virgen extra combate enfermedades cardiovasculares.

Dicho estudio se realizó haciendo un seguimiento a 7.500 voluntarios entre los años 2003 y 2011. Todos los voluntarios eran personas que presentaban un alto riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

El procedimiento seguido en el estudio para demostrar que el aceite de oliva extra puede combatir enfermedades cardiovasculares, fue el siguiente:

  • Se dividió a los voluntarios en tres grupos.
  • Al primer grupo se le asignó una dieta mediterránea en la que se incluyó 40 mililitros diarios de aceite de oliva virgen extra.
  • Al segundo grupo se le asignó una dieta mediterránea en la que se incluyó la ingesta de frutos secos en vez de aceite de oliva virgen extra.
  • Al tercer grupo se le asignó una dieta baja en grasas.

Todas las dietas asignadas pueden cuidar la salud, ya que las tres se consideran sanas y equilibradas. Pero los resultados obtenidos respecto al aceite de oliva extra para combatir enfermedades cardiovasculares, fueron sorprendentes.

Mientras que la tercera dieta no cumplió las expectativas esperadas respecto al freno de enfermedades cardiovasculares, la dieta mediterránea obtuvo un porcentaje de éxito mucho mayor en este sentido.

Pero es que además, la que incluyó el aceite de oliva virgen extra, logró demostrar que consumir 40 mililitros de aceite de oliva virgen extra cada día, reduce en un 30% los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares.

Proteger nuestra salud de este tipo de enfermedades es posible gracias a componentes contenidos en el aceite de oliva virgen extra como son la vitamina E, antioxidantes naturales y ácidos grasos monoinsaturados, que ayudan a controlar el colesterol y a mejorar la presión arterial.