Cuando una mujer se queda embarazada, debe vigilar lo que ingiere y cuánto come. Ya no vale el dicho de madres y abuelas de "hay que comer por dos". Los estudios señalan que hay que comer por uno (o un poco más), pero de forma sana y equilibrada.

Por tanto, el médico será el responsable de dar las pautas esenciales para llevar adelante la alimentación durante el embarazo, compaginándolo con un buen control del peso de madre e hijo y con las pertinentes pruebas para asegurarse de que todo va bien.

Como regla general, la alimentación durante este periodo no difiere en exceso de la que habría que hacer en el día a día, pero antes de nada se debería tener muy claro cuál es el estado de salud y si hay alguna carencia o exceso que haya que tener en cuenta.

Por supuesto, hay que olvidarse del alcohol y el tabaco (al menos en lo posible), así como de "inflarse" a complementos vitamínicos que más que ayudar pueden suponer un problema en la gestación. Probablemente, con subir un poco la dosis de hierro y el ácido fólico sea más que suficiente, pero de nuevo es el médico quien dirá qué se debe comer y en qué cantidad.

Hay que procurar dejar de lado la "comida basura" o fast food, ya que aporta muchas calorías, y también se debe tener precaución con el jamón, los embutidos y la carne poco hecha. Otro alimento que hay que vigilar es el pescado crudo y las verduras que no estén bien lavadas. En general, nada fuera de lo común.

Una embarazada notará que tiene más sed. Es normal, la respiración se vuelve más rápida, se suda más y se le pide un esfuerzo extra a los riñones. La mejor elección es el agua, ya que no aporta calorías y evita el estreñimiento. Pero también se puede tomar, con moderación, zumos naturales de frutas (ya que contienen azúcar), infusiones sin teína, batidos o yogures y refrescos sin gas. Hay que  procurar evitar los refrescos con gas, que son indigestos y aportan muchos azúcares.

Siempre es preferible comer a menudo y en pequeñas cantidades que hacer pocas y copiosas comidas. La alimentación durante el embarazo no es complicada de seguir, pero tampoco hay que tomárselo todo a la ligera y despreocuparse de la ganancia de peso sin control. Es importante que el peso esté acorde con lo que debe ser en cada estadio del embarazo, ni más ni menos.

Y, por supuesto, acompañar a esta dieta con un poco de ejercicio. Nada violento ni exagerado, pasear es un gran deporte durante el embarazo que, además, ayudará en los últimos momentos de la gestación pues andar libera oxitocina y eso provoca la aparición de contracciones y facilita el proceso del parto.

En definitiva, alimentación y embarazo pueden ir de la mano y no tiene por qué suponer estar todo el día pendiente de qué se come. Sólo preocuparse de comer más sano, de evitar ciertos alimentos, y de que el feto crezca de una forma apropiada. Un pequeño esfuerzo que al final merece la pena.