En las últimas décadas la población española ha ido cambiando sus hábitos de vida y se ha hecho más sedentaria, a la vez que ha empezado a consumir más grasas y proteínas en detrimento de los carbohidratos.

Este cambio en la alimentación, nutrición y salud es especialmente preocupante y acusado en la población infantil, ya que el comportamiento de hoy determinará sus hábitos futuros y, por tanto, su salud.

Las posibles repercusiones negativas es algo que preocupa a las autoridades sanitarias, ya que el paso de una alimentación equilibrada tradicional -la dieta mediterránea- a otra con consecuencias perjudiciales, influye en las enfermedades que este grupo pueda desarrollar.

Por tanto, todas las administraciones, están poniendo especial empeño en informar a la población y en formar a los profesionales de modo que se vuelva a tender a una alimentación saludable.

Es más, está comprobado que muchas patologías de tipo crónico prevenibles de un modo u otro (cardiovasculares, diabetes, obesidad, algunos tipos de cáncer, etc.) están relacionadas con el comportamiento alimentario. Por tanto, si queremos cuidar nuestra salud, las mejores decisiones que podemos tomar son modificar la dieta, aumentar la práctica de ejercicio físico y abandonar el hábito del tabaco.

Mejorar la dieta implica que se debe comer aquello que aporte un valor energético y nutricional adecuado en cantidades suficientes para cubrir las necesidades de cada uno, evitando así posibles deficiencias de nutrientes.

Por esta razón, desde los diferentes organismos públicos y privados se busca una buena sensibilización, formación e información, estratificándola en varios niveles:

  • Unas veces, con la elaboración de material para promocionar la alimentación saludable. Puede ir destinado a la población en general, o a profesionales de la salud, medicina y educación.
  • En otras ocasiones, participando en eventos divulgativos. Cada zona geográfica organiza muchos de ellos de forma periódica (salones de dieta mediterránea, ferias contra la obesidad, eventos sobre salud y buenos hábitos...). En todos se realizan actividades educativas y lúdicas para fomentar la alimentación, la nutrición y la salud, pues se ha demostrado que este modo de divulgar información es el que mejor funciona.

Finalmente, creando campañas formativas que vayan dirigidas en particular a la población infantil, para fomentar la alimentación equilibrada y la práctica del ejercicio físico.

Como consideraciones finales para una alimentación saludable, debemos señalar que es recomendable comer con moderación para mantener el peso estable dentro de los límites aconsejados, buscando el equilibrio.

Además, el ser humano necesita un aporte continuo de energía, que es suministrada por los alimentos y que se obtiene de la oxidación de carbohidratos, grasas y proteínas. El "valor energético o calórico" es la cantidad de energía que se produce cuando hay una total oxidación. Tiene como valores medios, en kilocalorías, los siguientes:

  • Grasas: 9 Kcal/gramo.
  • Proteínas: 4 Kcal/gramo.
  • Hidratos de Carbono: 4 Kcal/gramo.

Estas cantidades deben ser tenidas en cuenta cuando se planifican las comidas diarias y cuando se está siguiendo una dieta alimentaria para reducir o ganar peso.