En la actualidad, ​muchas familias apenas tienen tiempo para cocinar. El trabajo nos exige demasiadas horas y esfuerzo y cocinar se ha convertido en almorzar cualquier cosa en la oficina, comida rápida y sin complicaciones de tupper o un sándwich de la cafetería más cercana al trabajo.

El ritmo frenético diario no nos dan ganas de más. Si te pones a pensar es triste que cada miembro de la familia coma solo, a su propia hora, unos en la cocina, otros en el salón…

Y la mayor consecuencia de esto es que acabamos buscando productos de elaboración rápida, que se puedan preparar y consumir sin que ello interrumpa nuestras otras obligaciones.

 

Por eso, ​muchas personas han abandonado el placer y el hábito de disfrutar de la cocina y verlo como una obligación que se puede suprimir por elaboraciones rápida o ni eso. Desgraciadamente se han convencido de que incluir a los niños o a otros miembros de la familia en esta labor es una pérdida de tiempo y un aumento del esfuerzo exigido. 

 

Hoy os queremos contar los grandes beneficios que tiene cocinar en familia y sacar un poco de tiempo para hacer algo todos juntos.

Con el confinamiento que nos hemos visto obligados a cocinar, otros hemos descubierto el placer de la gastronomía casera, la repostería, la búsqueda de recetas originales y divertidas, aunque simplemente haya sido por aburrimiento.

 

Por eso, ​es el momento de descubrir también los beneficios que aporta la cocina en familia. Cocinar en familia, con nuestra pareja o nuestros hijos, es una actividad que puede beneficiar de muchas maneras nuestra salud física y mental.

 

-Fortalece la relación entre los miembros de la familia, ya que todos pueden involucrarse con ideas divertidas su propio trabajo.

-Refuerza el papel de los niños​ en el núcleo familiar.

-Aumenta en los niños el deseo de ​aprender e investigar cosas nuevas​.

-A cambio de nuestra confianza, ​los niños se esforzarán por cumplir con lo que les pidamos, ​como una muestra de ​responsabilidad, implicación y madurez.

-Pasar una tarde o una mañana en familia, sin más obligaciones ni responsabilidades que la cocina, es una oportunidad inmejorable para estrechar lazos y crear unos recuerdos que permanecerán para siempre en la mente de todos. Es un rato en el que podremos crear un ambiente tranquilo y relajado para: Charlar unos con otros, interesarnos por las vivencias de cada uno y conocer sus intereses.

-Descubrir nuevos sabores en la cocina con toda la familia. Tanto cuando cocinamos en casa en un día normal como cuando salimos en familia a comer fuera, tendemos a ofrecer a los niños los mismos platos, sabores a los que están acostumbrados y para los que sabemos que no pondrán problemas.

 

Pero,​¿sabes lo que ocurre si en la preparación de los platos incluimos sabores y productos con los que los niños no estén familiarizados?

Se sentirán más dispuestos a probar cosas nuevas, pues lo verán como parte de un juego. Le perderán el miedo a esos alimentos que, de otro modo, rechazarían sin llegar a conocer, al no saber de dónde vienen. Al descubrir un ingrediente nuevo, trabajar con él y ver cómo se transforma hasta convertirse en un plato que ellos mismos han elaborado, no podrán resistirse a la tentación de probarlo. Y ​algo que hemos cocinado la familia unida, con nuestras manos, siempre nos va a saber mejor.

-Aumenta la autoestima de los miembros de la familia en la cocina.

Cuando cocinamos en familia hacemos que los niños formen parte de este proceso. Al hacerlos responsables de algún paso en las elaboraciones y felicitarlos por sus avances y por su implicación, sentirán que su esfuerzo se ve recompensado. 

Cuando la familia al completo deguste los platos que han elaborado todos juntos, los niños sentirán el logro y la satisfacción de un trabajo bien hecho.

Al sentir que están haciendo algo bien y que confiamos en ellos para esa tarea, verán reforzada su autoestima​ y, por tanto, la confianza en sí mismos.

-Al cocinar en familia, apreciarán el valor del esfuerzo

Si hacemos que los niños y jóvenes descubran todo lo que hay detrás de una receta, la dedicación y el empeño que requiere cada plato, ​aprenderán el valor que tiene y la recompensa que se puede obtener con un poco de esfuerzo.

Esto es algo que podrán extender a todos los aspectos de su vida: sus estudios, la relación con la familia o con las amistades.

-La cocina en familia ayuda a enseñar hábitos de alimentación saludable

El rato que pasa la familia cocinando junta puede ser una oportunidad perfecta para enseñar a los niños ​qué es la alimentación saludable​ y cuáles son sus beneficios.

 

A través de esta actividad, enfocada de una manera lúdica y divertida, podremos darles a conocer todo tipo de frutas y verduras ​que quizá solo han visto en platos que no comprenden y que, por lo tanto, creen que no les van a gustar.

-Aprender juntos hábitos de reciclaje.

Qué mejor momento que el de la cocina en familia, cuando se generan residuos de todos los tipos: papel, plástico y orgánico, para ​aprender hábitos de reciclaje​.

Podemos​acostumbrar a los niños a tirar cada tipo de residuo en su contenedor correspondiente​, y así les estaremos enseñando, además de a preparar alimentos, a cuidar del planeta.

-Cocinar en familia es sinónimo de comer en familia.

Si preparamos un almuerzo o una cena juntos, el paso siguiente y lógico es degustarla juntos. Recuperar el hábito de almorzar en familia es una manera de estrechar vínculos​ y de compartir, no solo la experiencia de la cocina todos juntos, sino la rutina de entablar unas conversaciones cotidianas que podremos extender al resto de los días.