Existen numerosos estudios que relacionan el seguimiento de cierto tipo de dietas con problemas cardiovasculares. Por ejemplo, un reciente estudio constató que las dietas yoyó aumentan el riesgo de muerte cardiovascular tras la menopausia.

Este es tan sólo un dato. Existen muchos otros vínculos entre una mala dieta y enfermedades cardiovasculares. En este sentido, especialistas médicos y nutricionistas han puesto en numerosas ocasiones el foco sobre la carne roja.

Si bien la carne roja es un alimento que debe estar incluido dentro de la pirámide nutricional como fuente de proteínas, vitaminas y minerales necesarios para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, siempre se ha inculcado la idea de que el abuso del consumo de este alimento puede ser perjudicial para la salud.

Muchas enfermedades cardiacas pueden evitarse si adquirimos hábitos saludables, entre ellos llevar una buena alimentación. No excederse en el consumo de carne roja siempre ha sido uno de los mensajes recomendables por parte de las instituciones sanitarias.

Ahora, investigadores estadounidenses han realizado un estudio a través del cual han detectado que excederse en el consumo de carne roja no afecta en los niveles de colesterol o de presión arterial, al menos no a corto plazo.

Esto contradice las recomendaciones tradicionales que indican que reducir el consumo de este tipo de carne era lo más recomendable para proteger nuestra salud.

La reciente investigación asegura que el aumento del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares nunca se ha podido relacionar de manera directa con el consumo de carne roja. No existen evidencias científicas que lo demuestren de manera irrefutable.

Casi una veintena de estudios realizados sobre este asunto con anterioridad han sido revisados en esta nueva investigación. Además, se ha hecho un seguimiento en personas que cada día han consumido una porción de 12 gr de carne roja. Tras el estudio han podido comprobar como los niveles de colesterol y de presión arterial no se han modificado.

Pero hay que recordar que el estudio se ha basado en la búsqueda de alteraciones de niveles a corto plazo. Los resultados constatados pertenecen a un periodo de tiempo de pocos meses tras la ingesta de esta cantidad de carne.

En este sentido, la investigación recuerda que es necesario continuar observando la evolución de las personas que han participado en el estudio, ya que es posible que con el paso de los años pudieran aparecer problemas cardiovasculares que podrían asociarse al consumo de carne roja.