El término slow, significa algo así como lentitud, tranquilidad y calma. Aquellos que deciden seguir un estilo de vida slow tiene como prioridad el saber aprovechar las pequeñas cosas, saben que en los pequeños placeres del día a día está la clave de todo.

Sí, aunque no lo creamos, a diario disfrutarnos de placeres que no apreciamos por el simple hecho de que suceden a diario. En este sentido, no hay experiencia más beneficiosa para inconformistas occidentales que vivir durante algunos meses algún país en vías de desarrollo (véase el egoísmo, pero es una forma de poder crecer como personas ayudando también a los demás) o, si apuras, a una isla desierta. ¿Qué echarías de menos?

  • No sería tu coche,
  • No sería tu bolso
  • No sería tu móvil
  • No serían salir de compras cada semana

. . . NO SERÍA NADA MATERIAL . . .

Echarías de menos un baño caliente, ¡abrir el grifo y que salga agua!, pulsar un botón y tener luz, el olor de la ropa recién lavada, poder hablar con la familia, dormir en un colchón, hacer un bizcocho en casa, comerte un tomate recién lavado con sal o disfrutar mientras miras por la ventana. Así, sin más, sin hacer nada. ¡Esa es la filosofía slow, eso es ser feliz con poco!

Aunque, dicho sea de paso, nos sea muy difícil vivir así debido a las imposiciones de la sociedad actual, al menos lo intentaremos. ¿Qué pequeños cambios podemos hacer?

  • Tratar de dormir bien
  • Practica un poco de deporte por el placer de hacerlo, sin perseguir ningún objetivo, si puede ser al aire libre, mucho mejor.
  • Disfrutar de la comida evitando que se convierta en un trámite diario.
  • Caminar más y conducir menos. ¡EL medio ambiente también necesita frenar un poco!
  • Escucha, al menos, quince minutos de música al día y trata de no pensar en nada que no sea disfrutarla.
  • Mientras desayunas, visualiza tu día, anticipar ayuda a la productividad y a evitar el estrés, e llevará unos minutos. ¡Es una técnica muy útil!
  • Trata de no mirar ninguna pantalla, al menos, hora y media antes de irte a dormir. Parece que no, pero ayuda a desconectar…

Ten un buen seguro de hogar que favorezca a tu tranquilidad. ¡Todo suma!