La mitad de los españoles no realiza una ducha perfecta, ya que no se hidrata tras el baño o invierte más tiempo del necesario, según un estudio de Eucerin. Desde el laboratorio, recomiendan no dedicar más de 10 minutos y que la temperatura del agua no supere los 28 o 30 grados.

El 51% de los encuestados concibe la ducha como un placer, mientras que más de un 44% percibe este momento como una mera necesidad. De cualquier forma, más del 74% de la muestra aseguró ducharse entre cinco y siete veces por semana, siendo el hogar su lugar favorito para hacerlo (93%).

En cuanto a la duración, un 45% tarda menos de diez o más de 15 minutos en ducharse, lo que refleja que no se invierte el tiempo adecuado en esta rutina. Respecto a la temperatura, más de un 55% utiliza agua muy caliente. Para el asesor médico de Eucerin, Juan Arenas, “las principales claves para una ducha perfecta son que no dure más de diez minutos, y que la temperatura del agua sea cercana a los 28 o 30 grados”.

Además, para los expertos de este laboratorio, la hidratación es una "tarea esencial en el proceso de ducha". Sin embargo, la mitad de los españoles reconocieron no hidratarse la piel tras el baño por motivos que van desde la pereza (34%), la sensación pringosa que deja el producto tras ser aplicado (16%) o la tendencia a pensar que nuestro cuerpo no lo necesita (27%).

Otras claves para una ducha perfecta

Junto a la hidratación, otra recomendación es usar productos específicos para la cara y el cuerpo. No olvides que la piel de nuestro rostro es mucho más sensible.  Enjabónate con la mano o utiliza una esponja suave (evita una exfoliación excesiva, especialmente si tienes piel sensible).  Aprovecha para masajear tu cuerpo y relájate durante unos minutos.

El tiempo recomendable para la ducha diaria no debe sobrepasar los diez minutos; más allá de eso, la piel se reseca. El agua: templada, lo más cercana a la temperatura corporal posible. Cuanto más caliente, más barrera protectora eliminamos, dañando las defensas naturales.

Las duchas por la mañana son ideales para empezar el día con vitalidad. En cambio por la noche son relajantes y favorecen el sueño. Dúchate, según tus necesidades.

Mientras lo haces, puedes escuchar tu música favorita o poner alguna vela aromática  para que, además de un momento de higiene, te sirva para desconectar. Finaliza siempre con un secado suave con toallas de rizo, ya que absorben mejor el agua, y sin frotar excesivamente. ¡Y no te olvides de la hidratación!