Durante el embarazo es normal que las mujeres ganen gane peso extra. Esto no solo se debe al aumento natural que provoca el crecimiento del bebé, sino de cómo se cuida la madre. De hecho, el peso debe ser controlado por el ginecólogo para que no suponga ningún riesgo para ambos.

Según un estudio realizado por investigadores del KK Women´s and Children´s Hospital en Singapur se demostró que las mujeres que estaban embarazadas que hacían un consumo de la mayoría de su ingesta diaria de alimentos después de las siete de la tarde, y que, además siguen dietas de menor calidad, tienen más del triple de probabilidades de sufrir una retención de peso postparto de al menos cinco kilogramos o más.

De hecho, existen varios estudios que han demostrado que aumentar mucho de peso incluso después del primer año de dar a luz, está asociado con un índice de masa corporal (IMC) más alto incluso 15 años después del parto.

Otro factor importante que hay que tener en cuenta es la retención de peso después del parto ya que también parece ser más perjudicial que el aumento de peso en otras etapas de la vida de una mujer. Esto se debe a que la grasa corporal retenida se deposita normalmente en el abdomen, en lugar de en otras partes del cuerpo. Esto conlleva efectos no solo en la salud de la madre a lo largo plazo, sino también en los embarazos posteriores y en la salud del bebé.

El cuerpo humano ha evolucionado para metabolizar los alimentos durante el día y así poder descansar durante la noche. Por ese motivo, cuando consumimos más calorías por la noche que por el día no se ajusta al reloj natural de nuestro cuerpo, ya que se interrumpe el ritmo metabólico en varios órganos como el hígado, el estómago, el páncreas y el tejido adiposo, lo que resulta en la interrupción del metabolismo.

Además, se sabe que ingerir más calorías por la noche también está estrechamente relacionado con el insomnio y con el hecho de acostarse una hora de acostarse más tarde, para poder hacer bien la digestión y, por lo tanto, se asocia con el sobrepeso y la obesidad.

Según revelan los datos recabados en el estudio, los investigadores recomiendan que las mujeres embarazadas adopten una serie de pautas durante la gestación para asegurar un suministro adecuado de nutrientes tanto para ella como para el bebé, así como para prevenir el aumento y la retención de peso, que son consecuencias indeseadas después del nacimiento.

Cuanto hay que engordar en el embarazo

Durante el embarazo, lo normal es ir ganando peso de forma progresiva, y suele ser controlado por un ginecólogo.

  • Primer trimestre. es normal que en el incio la embarazada gane poco peso, e incluso puede que adelgace, por los vómitos. Lo normal está entre ganar de media menos de 4 kilos y perder menos de 100 gr por semana.
  • Segundo y tercer trimestre. En esta etapa se suele engordar unos 300 gramos a la semana por término medio, aunque esto depende de cómo sea la constitución de la futura madre.

Ten en cuenta que las mujeres que padecen obesidad al comienzo del embarazo tienen más riesgo de complicaciones durante la gestación, como preeclampsia y problemas en el parto. Además, los hijos de estas mujeres pueden tener pérdida de bienestar fetal y exceso de peso. Pero, ojo, porque cualquier mujer que al comienzo del embarazo tiene un peso normal y engorda demasiado también corre el mismo riesgo de complicaciones.

Generalmente las embarazadas que tienen un peso adecuado suelen aumentar unos 12 kilos a lo largo de la gestación. Tras el parto tardan unos seis meses en recuperar la línea, eso si mantienen cierta actividad física y una dieta equilibrada, aunque esto dependerá mucho de cada mujer y de su constitución.

Consejos para comer bien y no engordar demasiado

Según informa la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición es recomendable seguir las siguientes pautas para comer bien sin ganar demasiado peso:

  1. Hacer cuatro o cinco comidas al día. En caso de tener náuseas, vómitos o reflujo, se recomienda comer menos cantidad, pero más a menudo y evitar los alimentos ricos en grasa.
  2. Tomar más frutas y hortalizas. Es común que en el embarazo se padezca estreñimiento, por lo que en estos casos hay que sustituir los cereales normales por integrales.
  3. Evitar el picoteo entre horas. Que dan censurados de la dieta los bollos, pasteles, refrescos, chucherías... que no son nada recomendables y aportan muchas calorías.
  4. No consumir bebidas alcohólicas. La cerveza sin alcohol tampoco es aconsejable ahora por su alto contenido en calorías.
  5. Tomar productos lácteos desnatados o semidesnatados. El calcio es muy importante durante la gestación por lo que se recomienda consumir tres raciones de lácteos al día y un suplemento farmacológico.
  6. Los expertos también recomiendan suplementos de hierro y de ácido fólico e, incluso a veces, también de sal yodada.