Proteger nuestra salud auditiva parece complicado cuando se vive en grandes ciudades.

La mayoría de los españoles respira aire contaminado, sobre todo en las grandes ciudades. Pero existe otro tipo de contaminación, como es la contaminación acústica, que también resulta perjudicial para la salud.

La Organización Mundial de la Salud advierte de que niveles de ruido superiores a 85 decibelios son perjudiciales para nuestra salud auditiva. Una exposición continua a ruidos de semejante identidad puede traer graves complicaciones en la audición de una persona.

El claxon continuo de los coches en calles concurridas, frecuentar lugares muy masificados o con música excesivamente alta, trabajar en espacios laborales con maquinaria pesada o donde el ruido es constante (fábricas, construcción…), etc. son muchas las circunstancias que pueden obligarnos a exponernos a ruidos excesivamente altos.

Una de las consecuencias, como es lógico, puede ser la pérdida de audición y los inconvenientes que esa circunstancia puede traer para poder realizar una vida normal. Un problema audición puede generar, además de la deficiencia física y las molestias como ruidos oculares o zumbidos, un problema de depresión, inseguridad, de dificultad para socializar o de aislamiento.

Aprender a gestionar el estrés es una de las asignaturas pendientes que millones de personas están intentando interiorizar e implantar en sus vidas, debido a una época que nos ha tocado vivir en la que todo va demasiado rápido y en la que la falta de tiempo unida a un exceso de responsabilidades, está haciendo estragos en la salud de muchos.

En este sentido, la contaminación acústica también puede ser causante de la aparición de estrés. Es habitual que una persona que sufre de excesivos ruidos continuados a su alrededor, cambie el carácter y se muestre irritable y nerviosos. Este estado puede afectar de manera muy negativa en otros aspectos de su vida. Por ejemplo, es posible que pierda capacidad de concentración para poder realizar de forma productiva y satisfactoria cualquier labor.

Es normal que el estrés nos influya en la productividad en el trabajo o en nuestra vida personal, mermando la comunicación con nuestros seres más queridos.

El insomnio es otro de los problemas que pueden surgir cuando alguien se expone a un excesivo ruido de manera continuada. No descansar de manera correcta cuando dormimos puede provocar estragos en nuestra salud.

Proteger nuestra salud de la exposición a ruidos excesivos es fundamental para poder disfrutar de una buena calidad de vida.