El estrés que pueden generar ciertas situaciones en el trabajo influye directamente en nuestra salud laboral.

Una de esas situaciones complicadas que se pueden dar dentro del ámbito laboral es la de topar con un cliente complicado. Si has sufrido este problema, sabrás que puede ser desquiciante y que puede acabar con la paciencia de cualquiera.

Para que sepas sortear este tipo de situaciones con éxito y sin que el estado de tus nervios se vea afectado, queremos ofrecerte una serie de consejos sobre cómo manejar situaciones difíciles con clientes.

Debes tenerlos en cuenta y tratar de aplicarlos porque de tus clientes depende el buen avance de tu negocio o empresa. Nos guste o no el cliente en cuestión, no podemos permitirnos el lujo de perderlo.

  • Sé amable siempre con un cliente complicado: nunca pierdas las buenas formas con un cliente, incluso cuando este se muestre irrespetuoso. Debes tratar de expresar tu criterio con respeto y educación.
  • Escucha al cliente siempre: no importa lo erróneo que te pueda parecer el argumento de tu cliente. Antes de cuestionar su forma de pensar, muéstrate interesado en su punto de vista. La inteligencia emocional en el trabajo es un arma muy valiosa, no sólo para ganarte la confianza de tus jefes o compañeros, sino también la de tus clientes más complicados.
  • Expón tus argumentos con claridad y seguridad: para convencer a un cliente complicado debes contar con argumentos de peso. Pero además, estos deben ser expuestos de manera clara, concisa y tranquila.
  • No entres en una guerra personal: cuando hayas dado todas las explicaciones posibles y veas que el cliente no da su brazo a torcer, cede. Advierte con amabilidad de las posibles consecuencias para el proyecto que tengáis en común. En ocasiones hay que permitir que el cliente se equivoque, muy a nuestro pesar. Una vez que se detecte el error y se convenza de él, muéstrate comprensivo y transmítele calma. Nunca eches nada en cara. Es importante que tu cliente no se sienta atacado. Seguramente ya tendrás preparado un plan de urgencia para solventar el problema. Esto te llevará más trabajo del que habrías tenido que realizar de haber hecho las cosas a tu manera, pero piensa que la próxima vez tu cliente confiará más en tu criterio.

Si pones en práctica todos estos consejos para lidiar con clientes complicados, estamos seguros de que lograrás relajar la mente después del trabajo, no llevando el estrés a tu ámbito más personal.