Nochebuena, Nochevieja, Reyes y unos días de descanso entre medias nos han bastado para desconectar tanto como si de las vacaciones de verano se tratara. ¡La Navidad no es para menos!

Pues bien, pongamos los pies en el suelo. Lo bueno ya pasó y, aunque ya estamos pensando en el próximo puente como por ejemplo, el de Semana Santa (que este 2018 es bastante pronto, a finales de marzo) no nos queda otra que volver al trabajo y dar lo mejor de nosotros mismos. ¡Aprovechemos el tiempo al máximo!

Si eres de los que se distraen con facilidad o le cuesta mucho ponerse a trabajar aunque, una vez “metido en faena” tu rendimiento sea bueno, te proponemos una técnica infalible para que las jornadas de trabajo te “cundan” como nunca y puedas permitirte tus minutos de descanso y distracción. ¡Todo es necesario!

¿Conoces la Técnica de Pomodoro? ¡¡Allá vamos!!

Se trata de un método de gestión de tiempo, desarrollado por Francesco Cirilo en los años 80, que te ayudará a mejorar la productividad en el trabajo e inclusive la podrás extrapolar a otros ámbitos de la vida como, por ejemplo, las tareas del hogar.

¿Cómo llevarla a cabo?

Primero, como siempre, haz una lista de tareas de mayor a menor dificultad o duración. Una vez ordenadas fíjate unos minutos en los que no te puedas distraer, ¡prohibido! Por ejemplo, 25 minutos.

Intenta realizar la actividad durante los 25 minutos sin distracciones y, si lo haces, apúntalo en un papel. Te ayudará a sentirte culpable. Una vez hayas terminado los 25 minutos toma 3 minutos de descanso y así sucesivamente hasta que puedas permitirte 30 minutos de descanso.

La clave está en motivarte con los descansos pequeños para que así, poco a poco, vayas educando la mente y cada vez te cueste menos distraerte. Además, evitarás el estrés y trabajarás tranquil@ y motivado sabiendo que vas cerrando tareas. Al final del día, cuando la mente ya está más dispersa únicamente te quedará lo más sencillo, ¡todo son ventajas!

¿Qué te parece? ¡Es sencillo, ya nos contarás!