Actualmente el cáncer de colon y recto es el tumor maligno más común entre la población, solo precedido por el cáncer de próstata y el cáncer de pulmón en el caso de los hombres y el cáncer de mama en el caso de las mujeres.

Sólo en nuestro país, cada año se cobra la vida de alrededor de 14.000 personas, lo cual le convierte en la segunda causa de mayor mortalidad al año. El cáncer de colon y recto es el tercer tumor más frecuente en hombres, con más de 746.000 diagnósticos en el mundo cada año, y el segundo en mujeres, con 614.000 nuevas afectadas.

El 31 de marzo se celebra el día mundial contra el cáncer de colon, para concienciar a la población sobre esta enfermedad y favorecer la prevención, que es tan importante. Este tipo de cáncer constituye un problema de salud pública en los países industrializados, tanto por su incidencia poblacional como por su mortalidad.

Cómo es el cáncer de colon

Para poder entender como es este tipo de cáncer primero debemos saber cómo es la anatomía del colon. El colon o intestino grueso es el último tramo del tubo digestivo. Tiene una longitud aproximada de 1,5 metros y se extiende desde el final del intestino delgado hasta el ano.

La primera parte del intestino grueso está situada en la parte inferior derecha del abdomen, donde desemboca el intestino delgado y se llama ciego. Desde aquí el colon asciende hasta llegar a la zona del hígado (colon ascendente) y atraviesa el abdomen (colon transverso).

La función específica del colon ascendente y transverso consiste en absorber agua y electrolitos -sodio, potasio, etc.- mientras que la función el descendente y recto almacenan las materias fecales hasta su expulsión por el ano.

Tanto el colon como el recto están constituidos por varias capas de tejido. La más interna es la mucosa, que a su vez está rodeada por la submucosa. Más externamente, está la capa muscular que asimismo está recubierta por la serosa.

En la mucosa existen glándulas productoras de moco, y en ellas, es donde se producen con mayor frecuencia los tumores malignos. La mayoría aparecen sobre un pólipo existente en esta mucosa, que por diversas circunstancias evoluciona a tumor maligno.

Cómo crecen los tumores

Según informa la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) un tumor maligno puede crecer de tres maneras:

  1. Crecimiento local. Este tipo de tumor se produce principalmente porque crece en profundidad invadiendo todas las capas que forman la pared del tubo digestivo, es decir, se desarrolla desde la mucosa hasta la serosa pasando por la capas submucosa y muscular. Una vez que el tumor traspasa toda la pared del intestino puede invadir cualquier órgano, bien abdominal o bien a distancia mediante dos vías: diseminación linfática y hematógena.
  2. Diseminación linfática. El colon posee una rica red de vasos linfáticos que permiten el drenaje de la linfa a múltiples regiones ganglionares. La diseminación por esta vía se realiza de manera ordenada, por lo que afecta primero a los ganglios más próximos y, después, a los más alejados.
  3. Diseminación hematógena. La dispersión se produce cuando las células tumorales pasan al torrente circulatorio y a través de la sangre se diseminan preferentemente hacia el hígado, pulmón, hueso y cerebro.

Prevención del cáncer de colon

Lo principal para prevenir el cáncer colorrectal, es evitar los factores de riesgo. Para ello, y aunque sea redundante, es importante cuidar nuestra salud y llevar una vida sana, incorporando en el día a día hábitos o conductas saludables como no fumar, evitar la obesidad, realizar actividad física y hacer dieta mediterránea, etc.

Es muy importante la prevención y ante los primeros indicios acudir a un médico ya que el cáncer colorrectal es uno de los tipos de cáncer que puede detectarse en estadios iniciales.

Por eso se recomienda participar en las campañas de detección precoz, ya que en ellas se pueden diagnosticar incluso lesiones premalignas como cierto tipo de pólipos, y gracias a ello se evita su progresión a cáncer.

Para ello se hace un cribado o screening, con alguna prueba sencilla como la detección de sangre oculta en heces. Con estas pruebas se pueden encontrar bien pólipos o lesiones con estadios precoces del cáncer, lo que permite tratamientos menos agresivos y una mayor tasa de supervivencia. Cuando se diagnostica en su etapa inicial, antes de que se extienda, la tasa relativa de supervivencia a 5 años es del 90-92%.

Es muy importante identificar a aquellas personas que presentan mayor riesgo de padecer un cáncer de colon: antecedentes familiares, síndromes como el de Lynch, etc. Si se cuenta con esta información se tienen más controladas a las personas de riesgo y su prevención es mayor.

Además, este cáncer produce síntomas inespecíficos que pueden aparecer en otras enfermedades. Sin embargo, la existencia de síntomas como rectorragia (sangrado por las heces), cambios del hábito intestinal (estreñimiento y diarreas persistentes o cambiantes), no se debe dudar en consultar con un médico.

Recomendaciones para prevenir

Es muy importante llevar una dieta saludable y unos hábitos de vida sanos por eso es recomendable:

  • Moderar el consumo de carne roja, procesada y de la que esté cocinada muy hecha o en contacto directo con el fuego.
  • Se aconseja promover una dieta baja en grasas y rica en fibra, fruta y vegetales.
  • Llevar una dieta rica en leche y productos lácteos, ya que un consumo de moderado a alto propociona un efecto protector en el colon distal.
  • Es necesaria una ingesta adecuada de folato, calcio y vitamina D. Pero ojo, estos micronutrientes no deben administrarse en forma de suplementos para la prevención del cáncer de colon y recto.
  • Es importante realizar ejercicio físico de forma continuada y evitar el sobrepeso y la obesidad, ya que existe una correlación entre ambas patologías y este tipo de cáncer, sobre todo en el caso de los hombres.
  • Evitar el consumo de tabaco o mejor, no fumar ya que es un factor de riesgo, principalmente en el caso del cáncer de recto.
  • Modera el consumo de alcohol, ya que presenta un gradiente en relación con la cantidad que se consuma.
  • No se debería administrar ácido acetilsalicílico ni antiinflamatorios no esteroideos (AINE) de manera sistemática para la prevención de pólipos cancerígenos.