El hipo es una contracción espasmódica, involuntaria y repetitiva del diafragma y los músculos intercostales que provoca una inspiración súbita de aire.

El diafragma es un músculo fundamental para la respiración de los mamíferos. Este músculo en forma de bóveda, está ubicado en la parte baja del pecho, entre el tórax y el abdomen, y se contrae de manera rítmica y continua para ayudarnos a respirar.

Cuando inhalamos con el fin de que los pulmones se puedan llenar de aire, este se relaja al exhalar para que los pulmones puedan expulsar el aire por medio de la nariz y la boca.

El hipo se produce porque el diafragma se altera. Entonces desciende de forma violenta, lo que provoca que entre aire en la garganta de forma repentina chocando contra la laringe. De esta manera, las cuerdas vocales se cierran súbitamente y surge el sonido ‘hip’. 

Esto es poco más que un reflejo y de hecho los expertos dicen que una de las causas que lo generan es una reacción del cuerpo a problemas digestivos comunes. Suele tener una duración corta, por lo que normalmente desaparece pasados unos minutos, y no reviste gravedad.

Normalmente no damos importancia a este acto, porque por lo general es un síntoma que desaparece rápidamente. Sin embargo, en ocasiones este trastorno dura más de lo habitual.

Cuando el hipo no cesa, puede ser por diversos motivos y las causas que lo originan suelen ser muy distintas, e incluso, más serias. En estos casos, es importante acudir a un médico para poder identificar cuál es la patología que subyace.

Durante un ataque de hipo se pueden dar entre 4 y 60 “hips” por minuto. Es preocupante cuando dura más de más de 8 horas y existen varios tratamientos. Lo común es que te receten algún fármaco.

Causas por las que aparece el hipo

Aunque no hay una causa aparente que lo desencadene puede aparecer por alguno de estos factores:

  • Situaciones emocionales, como excitación, ansiedad o nerviosismo.
  • Cambios de temperatura.
  • Al tragar aire.
  • Cuando se come mucho o muy rápido.
  • Al consumir alcohol, tomar comidas o líquidos picantes; con mucho condimento.
  • Irritación en el estómago o en la garganta.
  • Sufrir una patología que irrite los nervios que controlan el diafragma.
  • Un procedimiento médico, sobre todo si está relacionado con la anestesia.
  • Cirugía abdominal.

Trucos para evitar el hipo

A continuación, te dejamos una serie de remedios caseros quitar el hipo:

Saca la lengua. y mantenla todo lo que puedas fuera de la boca. Este truco o realizan actores y cantantes. Estimula la apertura de las cuerdas vocales, se respira más suave y es un buen remedio para acabar con el hipo.

Aguanta la respiración. Coge aire y tápate los oídos unos 30 segundos. Presiona la zona blanda que hay detrás de los lóbulos de las orejas, detrás de cráneo. Esta acción envía una señal de relajación a través del nervio vago que conecta con el diafragma.

Bebe agua. Llena un vaso de agua, sitúalo a la altura de tu cintura y doblando la espalda hacia delante trata de beber el agua. Esta posición forzada, generalmente, incide en el diafragma y el hipo cesará. Repite la operación dos o tres veces.

Taparte la boca y la nariz. Trata de respirar hacia fuera hasta que notes los oídos. Esa dosis extra de dióxido de carbono puede ayudar a quitar el hipo.

Muerde un trozo del limón. Tragar el ácido del limón puede cortar los espamos involuntarios. Coloca la mitad de una cucharadita de azúcar o de miel en la parte posterior de la lengua. Puedes repetir el proceso hasta tres veces en intervalos de dos minutos.

Aguanta la respiración y tapate los oídos mientras bebes agua con una pajita.

Respira en una bolsa de papel. Usa una bolsa de papel para respirar dentro y respira despacio, esto ayuda a relajar el diafragma.

En caso de tener que acudir a un especialista, tener un buen seguro médico siempre es una buena opción para solventarlo rápidamente.