Dicen que hoy es el lunes más triste del año y muchos de nosotros nos preguntamos, ¿acaso hay un lunes divertido? Pues sí, como dice el refrán, todo depende del cristal con el que se mire… No es que los lunes no puedan llegar a ser maravillosos sino que, tras 2 días y medio de descanso, ningún día podría ser mejor que los anteriores, ahí radica la diferencia, es el día que toca ponerse en marcha para enfrentar la semana y, no nos engañemos, eso siempre da pereza.

El Blue Monday es un anglicismo basado en un algoritmo que pone encima de la mesa todos los ingredientes que suelen hacer que un día sea triste, deprimente o demasiado largo. La suma de todos esos parámetros hacen que el tercer lunes de cada año sea el día más triste del año pero, ¿qué se ha tomado en cuenta para ello?

  • Clima. Es invierno y, aunque los días cada vez duran más, todavía queda mucho para sentir calor. 
  • Cuesta de enero. Nos damos cuenta de las deudas adquiridas en Navidad.
  • Salario mensual.
  • Frustración tras haber fallado en los propósitos de Año Nuevo.

Todo ello dividido por el bajo nivel de motivación y la necesidad de hacer algo con nuestras vidas dan lugar al tercer lunes de cada mes.

A decir verdad, sin menospreciar a nadie, este estudio nos parece un poco abusivo. ¿Por qué? Porque tenemos todas las herramientas necesarias para hacer frente al Blue Monday y a lo que venga.

  • Este lunes nos levantaremos un poco antes de lo habitual para desayunar con nosotros mismos disfrutando del momento. Mientras, haremos un plan mental organizando nuestro día. Lo demás irá llegando solo.
  • Nos pondremos música en el trayecto al trabajo o el programa que más nos guste.
  • Planificaremos una cena en pareja o amigos.
  • Nos daremos un capricho: una comprita de rebajas, un dulcecito o ir a un salón de belleza.
  • Comenzaremos aquel libro que llevábamos tiempo pensando en empezar.
  • Pensaremos únicamente en ir sorteando las pequeñas cosas que se nos presentan. Ya haremos grandes planes otro día. ¡Relativicemos!

Tómate el día como si fuera un viernes y, si no te atreves piensa, ¿qué es lo peor que puede pasar hoy, que se acabe el día? ¡Pues recibiremos el mañana con los brazos abiertos! Ya pueden venir muchos lunes que, ninguno podrá con nuestra salud